LIBRE DE: LA COMPARACION

por Linda Seidler

libredelacomparacionDesearía poder decirte que nunca me he comparado con alguien más, o que siempre he tenido un corazón puro y motivos genuinos. Desearía poder decirte que siempre he sido alguien alentadora que celebra los logros de otros en el ministerio.

Enserio desearía poder decirte eso.

Pero a decir verdad, he batallado una que otra vez y he caído en la trampa de la comparación.

Honestamente, nunca ha sido acerca no querer ver que a alguien le esté yendo bien; en el fondo, era más como si al ver que a alguien le “iba bien” de cierta forma significaba que a mí no. Rara forma de pensar, lo sé.

Creo que muchos de nosotros han sido atraídos por la tentación de comparar. Mi primer pensamiento comparativo fue cuando estaba en la escuela primaria. Kate era una chica popular, bonita, delicada, de cabello rizado y rubio a quien los maestros amaban y los chicos adoraban. Yo por otro lado, era alta y desalineada, de piernas largas delgadas y cabello enmarañado. Esos primeros pensamientos de cómo me veía a mí misma crearon una herida en mi corazón, moldearon mi mente, y me llevaron a creer que el mundo del éxito era solo para “ciertas” niñas.

He luchado con la comparación cada cierto tiempo desde entonces.

La comparación es ésta cinta de medir interna que cargamos en nuestro bolsillo trasero. Nosotros la usamos para medir nuestros defectos en contraste a las mejores cualidades que vemos en otros, y nos sentimos mal. O la sacamos para medir nuestros logros en contraste a las debilidades de alguien más, y nos sentimos bien.

Ninguna de éstas formas es como Dios quiere que nos veamos.

Si le permitimos quedarse, la comparación ocupará y llenará ese espacio en nuestras mentes con pensamientos que limitan nuestro potencial y nos retienen. Es casi como si nos programáramos a nosotros mismos en una forma de pensar que es contraria a como Dios nos diseñó. Literalmente quedamos atrapados en la trampa de la comparación.

Démosle un vistazo a algunas verdades acerca de la comparación y cómo podemos llegar a ser libres de sus horribles garras:

#1 – SÉ AGRADECIDO – DIOS NOS HIZO FABULOSOS

Existe un y sólo un tú, y eso mi amigo, es bastante especial! Tu expresión es única, y tu tienes algo que nadie mas tiene… tu mente, tu voz, tus talentos, tus habilidades, tu visión, tu historia, y la lista continúa.

Pero en lugar de mirar todo lo que Dios ha hecho de cada uno de nosotros, nos enfocamos en los logros y talentos de alguien más. Eso puede llevar a odiarnos a nosotros mismos por todo lo que no somos, en lugar de amarnos por todo lo que sí somos. Nos volvemos celosos, amargados, evasivos, y eventualmente paramos lo que empezamos porque dudamos nuestro propio valor y pensamos que no somos lo suficientemente buenos.

Y esto es lo que sé…no puedes parar tu expresión! Si lo haces, el mundo se quedará sin algo fabuloso que Dios planeaba que tuviera, y ese algo eres tú.

Así que recuerda como Dios con adoración te hizo como una creación única llena de asombro y admiración. Él se enfocó hasta en el detalle más pequeño con excelencia; Sus trabajos (tú) son maravillosos. (Salmos 139:14)

Dios te hizo para que fueras tú, y necesitamos que hagas lo que sólo tú puedes hacer. Tú eres verdaderamente como ninguna otra persona que se haya creado en toda la existencia, eres incomparable.

#2 – SÉ ALENTADOR – DIOS HIZO A LOS DEMÁS FABULOSOS TAMBIÉN

Amo esta frase… “Una flor no se compara a sí misma con las flores a su alrededor. Sólo florece.” Éste es el diseño fundamental de Dios para nosotros; el ser como la flor que puede florecer y prosperar y ser hermosa junto a otras flores que florecen y prosperan y son hermosas también. ¿Eso no dice mucho?!

Verás, Dios nos creó a todos nosotros a su imagen con claras diferencias y talentos únicos, sin embargo, trabajamos al lado de otros para funcionar como el único cuerpo de Cristo (1 Corintios 12). Entrelazamos los brazos unos con otros y admiramos los logros y hazañas en los que contribuye cada quien. Dios nos diseñó para trabajar juntos, animarnos uno al otro y creernos mutuamente. Este es un componente saludable y una parte necesaria para funcionar de manera debida dentro del cuerpo de Cristo.

He aquí lo que no es saludable: El si estas tentado a ocultar o reprimir intencionalmente apoyo o aliento de alguien al que le esta yendo bien. Okay, sólo pon pausa por un minuto, y toma una mirada honesta para estar seguro de que no estas comparando internamente. Recuerda que el que a alguien más le esté yendo bien no significa que esto afecte el si te va bien a ti. Y ciertamente tampoco quiere decir que tu no eres dotado o talentoso.

Sólo porque ella es buena escribiendo, no significa que tú no lo eres. Sólo porque ella canta como un ángel, no significa que tu suenas espantosa. Sólo porque ella es talentosa, dotada, tiene un gran matrimonio, y tiene una iglesia que está creciendo NO SIGNIFICA que tu vida que es menos que eso!

Sólo significa que son dos personas diferentes. Realmente eso es todo lo que significa.

Así que decide celebrar con aquellos que admiras, y celebra en grande! Primera de Tesalonicenses 5:11 lo dice de la mejor manera, “…anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo.”

# 3 – SÉ ENFOCADO – DIOS TE HA EQUIPADO

Por último, concéntrate en tus propios sueños y ambiciones. Cuando comparamos, le estamos dando más atención a los logros de otra persona que a los nuestros.

Así que pregúntate a ti mismo esto, ¿En qué y en quién me estoy enfocando? ¿Cuáles son mis fraselibrecomparacionmetas? ¿Cómo quiero que sea mi futuro? ¿Qué tipo de relaciones estoy aspirando tener? ¿ Cómo me ha equipado Dios para seguir adelante? ¿Lo que yo me esfuerzo por tener está bajo lo que Dios quiere para mi?

Recuerda, tú no has sido llamado para ser como alguien mas. Tú has sido llamado para ser como Jesús. Así que deja de comparar tu vida con la de otro, y comienza a enfocar tus pensamientos en Jesús.

Y asegúrate de hacer tu mejor esfuerzo, ya que solo así tendrás la satisfacción personal de un trabajo bien hecho y no necesitarás compararte con alguien mas. (Gálatas 6:4)

Por favor comparte algunas formas en que la comparación te haya atrapado.

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