Como estropear tu tiempo en el escenario.

comoarruinarloEscrito por: Cindy Beall

Al final de cada verano, tenemos nuestro evento anual de mujeres Sisters en Life.Church. Debido a que somos una iglesia en 24 lugares diferentes, transmitimos este evento desde el Campus de Oklahoma City, donde mi esposo es el pastor. Tenemos conferencistas invitados ocasionales como Christine Caine y Lysa Terkeurst, pero nuestra oradora principal es siempre Amy Groeschel, la esposa de nuestro pastor principal, Craig Groeschel. A nuestras mujeres les encanta escuchar de la “dama de la casa” y esperan este evento con anticipación cada año.

Mi papel en el evento es “ocuparme del escenario” por así decirlo. En la cultura Life.Church, nuestros pastores de los campus están en el escenario dos veces en cada servicio. La primera vez es por tres minutos antes de que el Pastor Craig pase a hablar. Llamamos a esto el “180” debido a que tienen 180 segundos para conectarse con, inspirar y motivar a nuestra gente a la acción. La segunda vez es al final, después de que el Pastor Craig haya dado la llamada a Cristo. A esto le llamamos “el cierre.” Dado que esto funciona tan bien cada fin de semana, nosotras usamos este mismo formato para nuestro evento Sisters. Y ya que mi esposo es el pastor del campus, yo tengo el honor de ser la anfitriona de nuestro evento de mujeres y de hacer el 180 y el cierre.

Ahora, he hecho este evento por muchos años y he dado una buena cantidad de conferencias yo misma. Aunque todavía siento unos cuantos nervios antes de entrar en el escenario, no me aterrorizo. He tenido mucha experiencia, y me ha ayudado a sentirme más cómoda. A pesar de que tengo un buen nivel de comodidad frente a los demás, todavía me preparo y óro por lo que voy a decir.

El evento comenzó con la adoración dirigida por la esposa de nuestro respectivo pastor, Mary. Fue un momento tan conmovedor e impactante que realmente contribuyó al mensaje de Amy. Después de que la adoración terminó, subí al escenario para hacer mi 180 y conectar con las mujeres. Todo fue bien y terminé mi tiempo en dos minutos y 58 segundos. Las luces se apagan al minuto 2:59 y el vídeo de introducción comienza al minuto 3:00. Después de que el vídeo termina, Amy sube al escenario y comienza.

Me senté tranquila en ese momento y estaba contenta de que la parte más difícil había terminado. Estar a tiempo y asegurarte de no pasarte es importante cuando transmites vía satélite. Todo lo que quedaba por hacer al final era celebrar las vidas cambiadas, terminar los anuncios y desafiar a las mujeres a tomar su siguiente paso.

Fácil. Viento en popa.

El mensaje terminó y una canción más fue cantada por nuestro equipo de adoración. Después de que terminó la canción, entré yo, cerré el tiempo de adoración y celebré con ellos. Fue tan poderoso lo que Dios estaba haciendo en esa habitación! Terminé de decir lo que tenía planeado y estaba lista para dar lugar a la ofrenda. Lo que normalmente sucede en nuestros servicios es que oramos por la ofrenda y una vez que decimos “amén” , un video empieza a reproducirse. Así que, dije la oración, dije mi amén y levanté mi cabeza cuando las luces se oscurecieron.
Entonces las luces se encendieron de nuevo.
Ningún vídeo estaba rodando en la pantalla.
Lo único en la pantalla era mi cara.
Todos los ojos de las 1.800 mujeres en la habitación estaban en mí. No sólo sus ojos, pero los ojos de mi esposo y los de Craig Groeschel que estaban sentados en la primera fila. Dos brillantes comunicadores me miraban fíjamente. Yo me retorcía. Debido a que recoger una ofrenda en una habitación de ese tamaño tarda unos tres minutos y yo lo sabía, no podía sólo decir: “Ja, ja, ja, nos vemos más tarde chicas.” Tenía que alargar el tiempo de alguna forma.
Los tres minutos enteros.
Empecé a balbucear. Y a tartamudear. Y entrar en pánico. Creo que hasta miré a mi esposo y le dije: “Cariño, ¿qué hago?” Él se limitó a sonreír. Pudo haberse hasta reído. (No lo sé. He tratado de bloquear eso de mi mente.)

Seguí balbuceando y tartamudeando y actuando como ridícula. Y entonces, estoy seguro de que dije: “Oigan, no puedo hacer esto. No soy Chris Beall! ”

Sí. Sí, lo hice.

Por lo tanto, si quieres saber cómo arruinar realmente tu evento de mujeres que sólo tienes una vez al año, asegúrate de no comprobar si hay un video para mostrar al final de la ofrenda. Entonces, tú también, puedes pararte en un escenario frente a cientos de mujeres y verte como una completa ridícula.

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