La espada para la batalla en contra del Fracaso

Todas hemos fracasado en algo, pero eso no nos convierte a nosotras en un fracaso. Fracasan las cosas, no las personas. Experimentar el fracaso, nos hace madurar y aprender de ello. El fracaso es parte de nuestra travesía al éxito. No podremos ser exitosas, si en nuestro camino, no lidiamos un poco con el fracaso.

 

Entonces cómo podemos separar nuestras acciones fallidas, de nosotras mismas? Tenemos que ver al fracaso, como un aprendizaje. Aprendemos cosas como, qué no hacer, o con quién no estar en un futuro. Y nuestros fracasos, también servirán de advertencia para quienes vienen detrás de nosotras. La gente podrá aprender de nosotras, y entonces no habrá sido en vano.

 

Aquí hay algunos versículos para ayudarte a lidiar con el sentimiento de fracaso, al cual, todas nos enfrentamos.

 

Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse.

En cambio, basta una sola calamidad para derribar al perverso. Proverbios 24:16

 

Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación.

Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4:8-9

 

El Señor dirige los pasos de los justos; se deleita en cada detalle de su vida. Aunque tropiecen, nunca caerán, porque el Señor los sostiene de la mano. Salmos 37:23-24

 

El Señor ayuda a los caídos y levanta a los que están agobiados por sus cargas. Salmos 145:14

 

 No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14

 

Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer. Pues estoy a punto de hacer algo nuevo.  ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía. Isaias 43:18-19

 

Queridos amigos, no se sorprendan de las pruebas de fuego por las que están atravesando, como si algo extraño les sucediera. En cambio, alégrense mucho, porque estas pruebas los hacen ser partícipes con Cristo de su sufrimiento, para que tengan la inmensa alegría de ver su gloria cuando sea revelada a todo el mundo. 1 Pedro 4:12-13

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