MANTENTE FIRME: EL CALZADO DE LA PAZ

Escrito por Stephanie Shouse

 

“Pónganse como calzado la paz que proviene de la Buena Noticia a fin de estar completamente preparados. Efesios 6:15”

 

Me encantan los zapatos! Unos lindos Converse, unos brillantes zapatos bajos, las botas elegantes, un gran par de tacones altos un cómodo par de tenis y estoy bastante preparada para cualquier cosa! Debo confesar que una vez, mientras viajaba a retiro de mujeres de tres días, empaqué siete pares de zapatos sí, estaba decidida a estar preparada para cualquier situación con mi calzado!

 

¿Notas cómo este versículo vincula “zapatos del Evangelio de la paz” con “estar completamente preparadas”? Eso no es una coincidencia. 1 Pedro 3:15 nos recuerda estar siempre preparadas para dar una respuesta a aquellos que nos preguntan por la razón de la esperanza que tenemos. El Evangelio es nuestro mensaje más importante, y siempre debemos estar preparadas para compartirlo con cualquier persona que Dios ponga en nuestro camino. Pero hay una palabra que solemos pasar por alto en este verso : PAZ. El Evangelio es una verdad poderosa para todos, pero la forma en que compartimos ese Evangelio, no es del mismo tamaño para todos. Debemos estar preparadas para compartir el Evangelio de una manera que trae paz a aquellos que la escuchan.

 

Jesus predicó el evangelio de maneras distintas. Contó historias en el campo, echó fuera a los engañadores en el templo, se sentó a la mesa con los pecadores, llamó a los hipócritas y tocó lo intocable. Era gentil, fuerte, audaz y amable. El no renunció a la verdad, pero El siempre fué consciente de las necesidades de aquellos que oían esa verdad. El modeló que aunque hay solamente una manera al Padre, hay muchas maneras de hablarle a la gente de El. Eso es lo que trata el Evangelio de la paz. El Evangelio promete traer paz a la vida quienes la aceptan. Debemos asegurarnos de que nuestra proclamación del Evangelio no interfiera con esa promesa.

 

Algunas de nosotras como líderes, estamos pisando demasiado fuerte con botas de combate, cuando las zapatillas suaves funcionan mejor, o estamos caminando en tacones altos cuando lo que realmente necesitamos, son unos zapatos con punta de acero. Diferentes personas y situaciones, requieren diferentes métodos de comunicación. Cuando crecí en la iglesia, aprendí un método único de proclamar el Evangelio. Por lo general, empezó con ¿“ Si tuvieras que morir hoy, a dónde crees que irías?” Esa táctica podría funcionar en ciertas situaciones, pero no daba paz en las reuniones de las mamas de la escuela, ni en la fila del supermercado. Los resultados fueron desastrosos y tuve miedo de compartir el Evangelio por miedo a pisar los pies de las personas. Pero este versículo nos muestra que cuando nos ponemos los zapatos del Evangelio de paz, podemos estar completamente preparadas para cualquier cosa. Necesitamos buscar a Dios y pedirle que nos muestre qué zapatos son los apropiados para cada situación. ¿Debemos pisar fuertemente y proclamar con valentía la verdad? ¿O debemos pisar ligeramente y permitir que Dios guíe suavemente a la persona? El Espíritu Santo sabe lo que se necesita para cada situación. Cuando confiamos en ÉL para conducirnos, entonces podemos compartir sin temor, sabiendo que dirán de nosotros “ Qué hermosos son los pies de lo que traen la Buena Nueva” (Romanos 10:15)

 

¿Qué te impide compartir el Evangelio de paz con aquellos que Dios ha puesto en tu camino?

¿Qué “zapatos” necesitas añadir a tu closet? ¿Cómo puedes estar preparada para compartir las buenas nuevas de Dios hoy?

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