CONSIÉNTETE

Escrito por Liz Sarno

Me encanta ir de compras. Soy una experta para buscar rebajas y disfruto la emoción de encontrar buenas ofertas en casi todo. Puedo hacer que el dinero me rinda por mucho y me gusta pasar horas en las tiendas buscando las mejores ofertas. Hay ocasiones durante el año, donde tengo la bendición de tener un poco mas de dinero para gastar como mi cumpleaños, aniversario, día de San Valentin, Navidad. Por lo general, trato de gastar una cierta cantidad poco a poco y no gastármelo todo de un jalón.

(Excepto aquella vez que encontré un par de botas perfectas para mi y me lo gasté todo en 5min, pero esa es otra historia.)

Últimamente, he notado un patrón diferente en mi vida. He ido a unas cuantas expediciones en busca de cosas para comprar, donde en lugar de comprar algo para mi, he gastado mi dinero en regalos para mi familia. Me di cuenta que escogia cosas que me gustaban y automáticamente las volvía a poner en su lugar y terminaba comprando cosas para mi esposo y mis hijos. Esto no es algo malo, pero después de algunos viajes donde llegaba a casa sin nada para mi, noté lo siguiente. No necesitaba nada y era mas importante para mi, ser una bendición para mi familia, así que decidí hacer algo para mí. Es mejor dar que recibir, es cierto, pero también esta bien cuidar de nosotras mismas.

Si bien ser una bendición para mi familia es realmente bueno, tuve que recordar que también en importante consentirme de vez en cuando. Cuando me dí cuenta de esto, también noté que esto lo había tomado para algunas áreas en mi vida. No vi mi programa de televisión favorito, por estar “demasiado ocupada” escribiendo el plan de estudio para la escuela bíblica y necesitaba ser terminado. No fuí a tomarme un café con mi amiga porque tenía demasiadas cosas en mi plato, y no podía hacer tiempo para ello. Casi estaba empezando a sentirme culpable por hacer algo para mí misma y eso no esta bien!

Es una trampa muy común para las mujeres, poner a todo el mundo por encima de nosotras mismas, especialmente para las que somos mamas, y que decir de las mujeres en el ministerio que sentimos la presión de cuidar de otros, antes que cuidarnos a nosotras primero! Nos sentimos mal si queremos ir a Starbucks por una hora a tomar un café y leer un libro, porque deberíamos estar utilizando nuestro tiempo en ayudar a otros. Nos sentimos culpables comprándonos algo especial, porque podríamos haber usado ese dinero para hacer algo por alguien mas. No nos consentimos a nosotras mismas, porque pensamos que debemos gastar nuestra energía en todos los demás que nos rodean. Sentimos que tenemos que justificar lo que hacemos por nosotras.

Un día le preguntaron a Jesus cuáles eran los mandamientos mas importantes. El dijo dos. En Marcos 12:29-31, primero Jesus dijo, amar a Dios con todo lo que tenemos, luego El dijo amar a los demás como a nosotros mismos. Nota que Jesus no dijo amar a los demás MAS que a ti misma, solo ámalos tan bien como te amas a ti misma. Cuidar de sí misma, consentirte, o hacer algo por tí no es malo, no es egoísta y no tienes que justificarte con nadie. ¿Cómo puedes amar a los demás tan bien como a ti mismo si no te amas en absoluto?

¿Qué es lo que te gusta, que no has tomado el tiempo para hacer por ti misma? ¿Es ir al gimnasio, al centro comercial o a la cafetería? ¿Se trata de salir a dar un paseo? ¿Es leer la novela que has estado mirando en el Kindle? ¿Te estás tomando el tiempo de ir a hacerte un manicuro o un corte de pelo? No permitas que la culpa te robe la alegría de cuidar de ti misma. ¡Consiéntete esta semana!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *