10 escrituras de ayuda para mantenerte hasta el fin #4

Por Mardia Lira

 

Isaias 41:10

No tengas miedo, porque yo estoy contigo;
no te desalientes, porque yo soy tu Dios.
Te daré fuerzas y te ayudaré;
te sostendré con mi mano derecha victoriosa.

Me desperté con el sonido de las llantas rechinando. Mi cabeza golpeó algo duro, y no podía pensar con claridad. Yo estaba muy confundida. Cuando miré a través de la ventana rota, vi a nuestro compañero de ministerio, Paulino, tendido allí en medio de la carretera. Mi marido y nuestro chofer corrieron hasta su cuerpo que se encontraba sin vida sobre el pavimento.

 

Estábamos en un país diferente, en un viaje evangelístico, tan lejos de nuestra casa, trayendo vida y esperanza a un mundo herido y solitario. Sólo que ahora mi mundo estaba herido y solo. La esperanza nos fue arrebatada en un momento.

 

No puedo encontrar las palabras correctas para describir el dolor, el sentimiento de soledad y la frustración que sentí en ese momento. No dije ni una palabra por días. Las preguntas me atormentaban. Las dudas me bombardearon. ¿Por qué nos sucedió esta horrible tragedia? ¿No estábamos haciendo Su voluntad? ¿Dónde estaba Su protección divina ese día?

 

Cuando empecé en el ministerio, no pensé que iba a experimentar muchos tiempos difíciles. Tenía fé en que nada podía quebrarme o hacerme dudar. Pero algo sucedió y en un segundo, fui tan vulnerable como cualquier otra persona. Necesitaba oír de Dios. Necesitaba su abrazo. Necesitaba su paz. Me sentía tan perdida.

 

Entonces Dios trajo Isaías 41:10 a mi corazón.

 

Esta experiencia me hizo entender, en un mayor grado, que Él está conmigo y sólo por Su poder, puedo soportar los tiempos oscuros que llegan a nuestras vidas. Tenía que ser honesta, aceptar mi dolor, enfrentarlo y comenzar mi caminar con Él de nuevo.

 

Tendremos muchas batallas en la vida. Incluso en la vida dentro del ministerio. Experimentaremos tragedias, temores, dolor y confusión. Sentiremos que no podemos continuar, pero Él renovará nuestras fuerzas. Habrá momentos en que no encontraremos las respuestas correctas, pero confiaremos en Dios a pesar de las dudas. Él nos levantará con su mano fuerte.

 

Requiere paciencia. Pero no tengas miedo. No te desanimes. No desmayes. A pesar de todo, Dios está contigo, y Él promete hacerte más fuertes mientras confían en Él a pesar de tus circunstancias.

 

¿Qué tragedias o situaciones has enfrentado que te hicieron dudar en Dios? ¿Cómo encontraste sanidad a través de ellas?

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *