10 escrituras de ayuda para mantenerte hasta el fin #6

por Jenny Clayville

Exodo 14:14

 Ustedes quédense quietos, que el Señor presentará batalla por ustedes.

Hace siete años, fui contratada para ser la Pastora de Alabanza en una iglesia en Oregon. Este nuevo papel me dio el privilegio de trabajar desde casa para cuidar de mis hijos en lugar de pagar por una niñera y pasar más tiempo en casa con mi hijo mayor que tenía 2 años en ese momento.

Esta iglesia era un lugar encantador. Una comunidad grande y dedicada con un pastor que tenía mucha pasión en llegar a los perdidos. De hecho, esta iglesia fue donde mi esposo y yo pudimos tener una sanidad interior tremenda.

Cuando mi tiempo allí se extendió, empecé a sentirme cansada y frustrada. Y como era una nueva iglesia, realmente quería verla prosperar. Traté de hacer los cambios que sólo yo podía hacer y alentar a los que me rodeaban a hacer lo mismo.

Pero yo podía sentir como me comenzaba a amargar. Entonces simplemente llegué a un punto en el que ya no interesaba en lo absoluto. Sabía que tenía que hacer algo ya que mi corazón y mente no estaban en un lugar saludable. Después de dos años, nuestra temporada en esta iglesia terminó. Mi corazón se dolía.
Le supliqué a Dios que reconciliara a esta familia para Su gloria. Oré por los miembros. Y rogué a Dios un poco más. No sabía qué más hacer.

Pero ese fue el problema. Yo estaba haciendo y no siendo, que es lo que creía que Dios quería que yo hiciera todo el tiempo. Así que me detuve, y me senté. Yo no estaba viviendo en la auto-compasión o la auto-justicia. Me senté en la quietud de Dios.

Cuando la negatividad estaba alrededor de mí, me quedé quieta. Cuando quise defenderme, permanecí quieta. Mientras permanecía en luto por la pérdida de mi carrera y mi comunidad, me quedé quieta.
En esa quietud, encontré gracia y perdón. Para mí. Para otros. En esa quietud, surgió la verdad. Para mí. Para otros. En esa quietud, Dios me acercó. A él mismo. A otros. En esa quietud, la alegría restauró mi alegría. A él mismo. A otros. Y en eso, finalmente vi que la quietud es una OPCIÓN. Una opción hermosa y liberadora.

Todavía tengo una opción cada día si elijo quedarme quieta o elijo tomar el asunto en mis propias manos.

¿Que tal tu? ¿Cómo tomas las cosas en tus propias manos? ¿Cómo puedes elegir la quietud en tu vida?

 

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