10 escrituras de ayuda para mantenerte firme

Santiago 1:2

Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas.

Lo recuerdo como si fuera ayer. Temprano un domingo por la mañana el anuncio fue hecho para una reunión de negocios especial para discutir el futuro de mi marido, Jeff. Sólo unos pocos sabían que el anuncio venía, y cuando llegó, sacudió a toda la congregación.

Lo siguiente que supe era que era hora de dirigir a esa misma congregación en alabanza, aunque lo último que me apetecía hacer era cantar. Quería gritar, llorar, tirar cosas, cualquier cosa menos estar arriba del escenario y dirigir la alabanza. El ministerio en el que derramamos nuestras vidas se estaba cayendo a pedazos, y la gente que amábamos y habíamos liderado durante años se alejaba. Mi corazón estaba en pedazos. En ese oscuro y doloroso momento, Dios me recordó este suave susurro a mi alma: Considera esto una oportunidad de alegría, hija mía.

¿ALEGRÍA? ¿De verdad, Señor? Se supone que debo elegir ALEGRÍA ahora?

La alegría es una elección. Es elegir ver la bondad de Dios en medio de mis circunstancias. Elegir alegría es ver el plan de Dios más allá de mi dolor temporal.

Las cosas pueden estar desmoronándose ahora, pero esta “lucha ligera y momentánea está logrando para mí una gloria eterna” que supera con creces todo lo que estoy atravesando. Esta prueba de mi fe producirá resistencia, carácter, fuerza y ​​confianza. Pero es tan doloroso durante el proceso.

Mirando hacia atrás, veo que Dios usó este tiempo para cambiarme. ¿Estaba cantando para la atención de la gente o el aplauso de Dios? ¿Estaba yo haciendo ministerio en mi propia fuerza o confiando plenamente en Dios para llevar a cabo Su obra a través de mí? Ese día aprendí una gran lección: puedo elegir alegría porque Su aprobación es todo lo que necesito. Y mirando hacia atrás, sé que mi fe se ha fortalecido por eso.

En ese día oscuro me paré en la plataforma, cerré mis ojos llenos de lágrimas y elegí alabarle en mi dolor mientras cantaba estas letras con todo mi corazón: Mi Dios es grande, Mi Dios es fuerte, Dios, Tú eres más alto que ¡cualquier otro!

Y con cada palabra, mi alegría aumentó y mi fe fue a un nuevo nivel. Es por eso amigas que podemos escoger alegría.

Mira hacia atrás a los tiempos difíciles, ¿cómo Dios los ha usado para bien en tu vida hoy? ¿Cómo puedes elegir intencionalmente la alegría hoy?

Por Stephanie Shouse

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