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Muévete

Escrito por Heather Palacios

De acuerdo con el Centro de Control de Enfermedades, un estudio de investigación en 2014 concluyó que a través de todas las razas y etnias, la principal causa de muerte para las mujeres estadounidenses es la enfermedad cardíaca. También de acuerdo con el CCE, una de las cuatro principales formas de prevenir las enfermedades del corazón es mantenerse activo! Es decir, moverse! Como mujeres en el ministerio, ponemos tanto tiempo y atención en mantener el “espíritu” de nuestro corazón, pero a menudo descuidamos el “órgano” de nuestro corazón. La Biblia dice en Mateo 22 que ames al Señor con TODO tu corazón. En mi interpretación, “todo” significa el espíritu y el órgano de nuestro corazón.

Desde la universidad, he mantenido un régimen de ejercicio. Cuando se trata de ejercicio, estoy convencida por la verdad según la Biblia de que mi cuerpo es un “templo” (1 Corintios 6:19.) Y así como yo no entraría en mi “templo”, Church by the Glades, este fin de semana fumando, tampoco quiero ser negligente con mi cuerpo. Me gustaría compartir un par de razones por las cuales necesitamos movernos continuamente.

Primero, la Biblia habla a nuestros cuerpos físicos en muchos versículos. En 1 Timoteo 4 leemos que “los entrenamientos en el gimnasio son útiles”. Génesis 1 dice: “Dios creó al hombre y dijo que ‘era bueno.'” Y en el Salmo 139 dice: “Nos entretejió”. Combinadas estas escrituras nos enseñan que Dios sabía lo que estaba haciendo cuando nos creó. Y como parte de Su creación incluye músculos, articulaciones, órganos y tejidos que necesitan un cuidado apropiado para que nuestros cuerpos puedan funcionar correctamente, necesitamos hacer ejercicio.

En segundo lugar, el ejercicio añade la energía que necesitamos para perseguir el destino y el llamado que Dios tiene para nosotras! Por último, Dios podría haber diseñado nuestros cuerpos para mantenerse sin ejercicio, pero no lo hizo. ¿Por qué? Porque darnos esta responsabilidad no sólo nos ayuda físicamente, sino que nos ayuda espiritualmente. Cuando hacemos ejercicio, aprendemos disciplina, una lección que trasciende la parte física de nuestras vidas. Pablo, uno de los más grandes misioneros, dijo: “Yo disciplino mi cuerpo como un atleta, entrenándolo para hacer lo que debería. De lo contrario, me temo que después de predicar a otros, yo mismo podría ser descalificado. “(1 Corintios 9:27)

El ejercicio no es sólo para los atletas. Es para todos y todos podemos heredar muchos beneficios de el. Hoy, ora y pregúntale a Dios cómo puedes agregar esta disciplina a tu vida diaria. Para ideas sobre cómo comenzar un régimen de entrenamiento GRATIS, envíame un correo electrónico a Heather@wondherful.com

Lideréate

Escrito por Lori Wilhite

Hay algunas ocasiones en la vida donde puedo canalizar expertamente mi Katie Couric interna. Primero, cuando mis hijos se suben al auto después de la escuela. Los bombardeo con preguntas desde el momento en que hacen clic sus cinturones de seguridad hasta el momento en el que entramos al garaje. ¿Qué hiciste en clase? ¿De qué platicaste en el almuerzo? ¿Hubo algún drama hoy? ¿Te entregaron toda tu tarea? etc, etc.etc.

En segundo lugar, cuando estoy con amigos que comparten mi gusto por la televisión. Pregunto, y pregunto ¿Qué está grabado en tu DVR? ¿Cuál es el último capítulo que viste? ¿Qué hay en tu ‘lista’ en Netflix? ¿Cuáles son tus tres programas favoritos?
Y, finalmente, cuando tengo a alguien en el ministerio acorralado por unos minutos. Tengo una lista completa de preguntas para hacerles. Y no soy la única. Mi marido también tiene una lista. Hace años, cuando éramos jóvenes, libres de niños y bastante nuevos en el ministerio, Jud se sentó a cenar con un respetado pastor. Y así comenzó el interrogatorio. ¿Cuál es la mejor manera de llegar a la gente de tu ciudad? ¿Cuál es tu mejor consejo de liderazgo? ¿Cómo manejas los diferentes desafíos en el liderazgo? Y entonces mi marido hizo la pregunta difícil… “Estoy cansado. Estoy muy cansado. Me siento abrumado. ¿Cómo lo haces todo? ”
Ese pastor bajo su tenedor, miró al otro lado de la mesa y dijo: “Necesitas crecer. Lideréate, porque nadie más lo hará.”
* Ups * WOW. Ok. Eso fue un poco duro.
Pero, oh. Es tan, tan cierto.
En nuestros años de ministerio, nadie ha pedido nunca ver nuestros calendarios para asegurarse de que no estemos abrumados. Nadie ha aparecido nunca en nuestra casa para asegurarse de que tuvimos tiempo personal con el Señor esa mañana. Nadie ha venido a la oficina, ha llamado a la puerta y nos ha enviado a casa porque no hemos tenido suficiente tiempo en familia. Nadie nos va a liderar. Necesitamos crecer y liderarnos. Tenemos que tomar responsabilidad personal sobre nuestros presupuestos, nuestros límites y nuestros cuerpos. Tenemos que hacernos cargo de nuestros horarios, nuestras vidas espirituales y nuestro cuidado personal. Tenemos que dirigirnos a nosotros mismos, porque nadie más lo hará.
Me equivoco todo el tiempo. Sobrelleno mi calendario. Me pongo mi ropa atlética sin ninguna intención de hacer ejercicio. Digo que sí a cosas cuando claramente debería haber dicho que no. Dejo mi Biblia descuidada por demasiado tiempo. No paro para descansar y tomar tiempo para mí.
Pero afortunadamente, Sus misericordias son nuevas cada mañana. Cada día es una segunda oportunidad para hacer las cosas bien.
Como dice el gran teólogo Jack Bauer: “Parte de tener una segunda oportunidad es asumir la responsabilidad de lo que hiciste mal la primera vez”.
Por lo tanto, hoy podemos tomar nuevas decisiones. Asumir nuevas responsabilidades. Crecer un poco. Y liderarnos a nosotras mismas.

Mantente Firme: Oración Persistente

Escrito por Janet Findley

“Oren en el Espíritu en todo momento y en cada ocasión. Manténgase alerta y perseveren en sus oraciones para todos los creyentes en todas partes. “Efesios 6:18

En un viaje reciente a Montana, pasamos tres incendios forestales, los cuales habían sido iniciados por rayos. Tres rayos. Tres fuegos. Hogares, vidas y familias en el camino de la destrucción. Cuando llegamos a nuestro destino, nos enteramos que un incendio estaba ardiendo en los acantilados por encima de la ciudad donde la hermana de mi amigo y su familia viven. Kathy estaba en casa viendo el progreso del fuego y se dirigió hacia su casa. Comenzamos a orar muy específicamente por esta familia, por la protección de Dios sobre ellos y que ningún daño llegaría a ellos o a su hogar. Oramos continuamente durante la tarde y el anochecer. Los informes continuaron diciendo el fuego se acercaba a la casa de Kathy.

En la vida y en el liderazgo, las tormentas se enfurecen, los relámpagos y los incendios se desencadenan. Tal vez haya desunión en la iglesia o en el personal con respecto a las decisiones que se están tomando y una tormenta se está gestando. Tal vez el aislamiento y la soledad han golpeado como un rayo directamente al corazón. Tal vez las palabras hirientes o chismes se están extendiendo tan rápidamente como un incendio forestal que está fuera de control. Estas tormentas e incendios son parte de la batalla espiritual en la que nos involucramos como creyentes y líderes.

No siempre he entendido el poder y la responsabilidad que tengo como hija de Dios para orar todo el tiempo, por todo. No siempre he comprendido el poder de orar persistentemente por todos. Después de todo, Dios sabe todo lo que estoy pensando, todo lo que está sucediendo dentro de mí, así que no necesito específicamente ir a él en oración sobre cada situación. Como realmente empecé a meterme más en la palabra de Dios, aprendí lo equivocada que estaba en ese tipo de pensamientos. Cuanto más aprendí, más puse la oración en acción. Cuanto más me dirigía a Dios en oración por todo, más vi y comprendí la importancia de permanecer alerta y persistente en mis oraciones. Cuando mis ojos se abrieron, vi a Dios moviéndose y haciendo cosas que él solo puede hacer en mi vida y en la de los demás.

Cuando tenemos tormentas e incendios en nuestras vidas y liderazgo, nuestra mejor arma es la oración persistente. Oración por la unidad entre la familia de nuestra iglesia. Oración por nuestros frágiles corazones y que Dios traiga gente a nuestras vidas en las que podemos apoyarnos y confiar. Oración de que la verdad prevalecerá, los chismes se quemarán y las palabras dolorosas cesarán. Oración en todo momento y en cada ocasión.

Esa noche mientras conducíamos a través de los incendios forestales de Montana, recibimos una llamada telefónica de Kathy diciéndonos que ella y su casa estaban a salvo. Ella dijo, “Yo estaba sentado en nuestro garaje viendo el progreso del fuego hacia nuestra casa. Cuando llegó a unos 500 metros de distancia, fue como ver el fuego golpeando con la pared. Se fue literalmente y se fue de la misma manera que vino como un pequeño viento y subió. ¡Nunca he visto nada igual! No había chispas, ni brasas ni nada que cruzara esa línea. ¡El fuego cambió de dirección, y continuó quemando lejos de nuestra casa en la dirección completamente opuesta! “¡Gracias Dios! Nuestras oraciones fueron contestadas.

Sólo Dios puede detener un fuego furioso. Sólo Dios puede transformar la desunión en unidad. Sólo Dios puede cambiar la soledad en comunidad. Sólo Dios puede convertir las ruinas de otros en una obra firme en su lugar. Solo Dios.

Así que oremos en el Espíritu en todo momento y en cada ocasión. Ninguna oración es demasiado insignificante para Dios. Escucha los gritos de nuestros corazones. Cualquier momento y todo el tiempo es un buen momento para orar. Él no puede contestar oraciones tan inmediatamente o dramáticamente como lo hizo para Kathy y su familia, pero Él sí oye y responde.

¿Qué vas a empezar a hacer hoy en tu vida para permanecer firme y persistente en tus oraciones?

Mantente Firme: La Espada del Espíritu

Escrito por:  Cindy Beall

“… y tomad la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.” Efesios 6:17

“Al final de mi vida quiero que se diga que luché con mi mano congelada a la espada.” Vi esta cita de Mandy over at Suburban Stereotype. Cuando lo vi, grité: “¡SÍ! ¡Este es mi deseo!”

Con cada año que pasa de mi vida, me encuentro más desesperada y hambrienta de la Palabra de Dios. Tal vez es porque me doy cuenta de lo poco que sé como en cada cumpleaños que viene y se va. Claro, pensé que lo sabía todo a la edad madura de 17 años, ¿pero ahora? Ahora soy tan completamente consciente de todo lo que no sé y cuánto más tengo que aprender.

Así que corro a la Palabra. Es mi fuente, mi fuerza, mi esperanza, mi verdad, mi vida. Hebreos 4:12 nos dice que es “viva y poderosa … más aguda que la más afilada espada de dos filos … que corta entre el alma y el espíritu … expone nuestros pensamientos y deseos más íntimos”. Amiga, tenemos una espada a nuestra disposición para todas las preocupaciones de la vida, las preguntas, inquietudes y los miedos y aún con todo no la utilizamos a menudo como estaba pensada para ser usada.

Permíteme compartir algunas cosas contigo que pueden resultarte útiles cuando “tomas la espada del Espíritu” y peleas:

Sumérgete en la Palabra. Nadie tiene tiempo suficiente en estos días. Pero hacemos tiempo para lo que es importante. Pasar tiempo todos los días en la Palabra de Dios es vital. Esto es una necesidad para el seguidor de Cristo. No pasar tiempo en la Palabra de Dios como personas que conducen a otros en el ministerio es peligroso. Tenemos que saber lo que la Palabra de Dios dice para que podamos compartir la esperanza que tenemos de ella a un mundo perdido y agonizante. Medita en ello pidiéndole a Dios que te revele nuevas ideas. Te sorprenderás de lo mucho que Él quiere hablarte a través de Su palabra. Lleva un Diario sobre ello. Escribe versículos en diferentes traducciones y compáralos. Lee un capítulo al día y pídele a Dios que te entregue un verso o dos que salten a tu vista y luego escribe sobre él. Empieza hoy.

Ora la Palabra. Tengo un diario donde escribo oraciones por mis hijos. Tomo las Escrituras y pongo sus nombres. De Salmo 51:10, yo rezaría, “Crea en Noé, Jack y Seth un corazón puro, oh Dios, y renueva un espíritu firme dentro de ellos.” Ahora, eso no significa que inmediatamente sus corazones serán puros. Lo que sí significa es que soy fiel para hacer mi parte y confiar en que Dios haga Suya. Su Palabra nunca vuelve vacía en nuestras vidas. Nunca. (Isaías 55:11)

Mantente en la Palabra. Como mujeres seguidoras de Cristo, la Palabra de Dios debe ser nuestro estándar, nuestro guía. Cuando nos enfrentamos a situaciones en la vida, debemos ir directamente a la Palabra de Dios para encontrar la verdad. Cuando recibimos consejo de alguien, debemos asegurarnos de que esté alineado con las Escrituras. Cuando nuestras circunstancias nos abruman y lo harán, debemos asegurarnos de no envolver la Palabra de Dios alrededor de ellos. En cambio, necesitamos envolver nuestras circunstancias alrededor de la Palabra de Dios.

¿De qué manera estás cediendo la “espada del Espíritu” en tu vida? ¿Hay mejoras que necesitas hacer en esta área mientras lideras a las personas dentro de tus iglesias, organizaciones y familias?

Mantente Firme: El Casco de la Salvación

Escrito por Jenni Clayville

“Ponte la salvación como tu casco …” Efesios 6:17

No dejaré que mis hijos jueguen fútbol americano. A pesar de que parece que soy dominante, tengo razones legítimas. En primer lugar, soy una mujer china nacida en Estados Unidos de 5’2 “y mis hijos tienen mis genes. Lo creas o no, yo también soy una de las personas más altas de mi familia. Todavía estoy rezando por mis genes “más altos que el promedio” para poner en marcha en mis hijos. Y en segundo lugar, parece imprudente permitir que mis hijos jueguen un deporte que requiere una gran cantidad de circunferencia y poder. De los cuales tienen poco.

Incluso con todo el equipo de protección que los futbolistas usan, sigue siendo un deporte increíblemente peligroso para participar. Tomar el casco de un jugador de fútbol. Sí, tiene un poco de cojín en el interior, pero es realmente sólo un duro trozo de plástico. Plástico, gente. Parece que los jugadores de fútbol necesitan algo más que sólo plástico para proteger sus cabezas. Porque nuestras cabezas controlan todo.

En Efesios, capítulo 6, aprendemos acerca de la armadura de Dios. Al igual que los jugadores de fútbol tienen equipo de protección para usar durante la competencia, Dios nos provee de una armadura. La autora y oradora Joyce Meyers dice que el campo de batalla está en nuestras mentes. El casco de salvación protege nuestras mentes. Cuando nos ponemos nuestro casco de salvación, nos protege de golpes perjudiciales de nuestro enemigo espiritual. Sus ataques están dirigidos a nuestras mentes con la esperanza de que nuestra seguridad y confianza en Jesús sea puesta en duda. Cuando nuestro enemigo espiritual puede hacernos creer una mentira, lo ha conseguido.

El casco de la salvación proporciona la esperanza, que es tan vital para nosotros como seguidores de Cristo. Nuestras mentes necesitan protección de las cosas que nos destruirían, incluyendo el desánimo y la desilusión. Incluso cuando nos lo ponemos, todavía tenemos que tomar medidas. No podemos quedarnos allí. Todavía tenemos una opción que tomar. Gracias a Dios por darnos los recursos adecuados para la batalla en el reino espiritual. No nos quedamos varados.

La fuerza del casco del creyente es el propósito final de la salvación. La ESPERANZA en la promesa de salvación. Si perdemos la esperanza en el futuro, entonces perdemos la seguridad en el presente. En 1 Tesalonicenses 5: 8, Pablo también llama al casco la “esperanza de salvación”. Seremos victoriosos al final contra Satanás. Estas luchas “ligeras y momentáneas” no durarán para siempre.

¿Cómo puedes usar mejor tu Casco de Salvación? ¿De qué manera este recurso te ayuda a hacer lo que Dios realmente te ha llamado a hacer?

Mantente Firme: El Escudo de la Fe

Escrito por Brandi Wilson

“Además de todo esto, sostén el escudo de la fe para detener las ardientes flechas del diablo”.

La fe ha sido un poco una batalla difícil para mí últimamente. Creo que a lo largo de los años he desarrollado el hábito de permitir que mi fe se construya sobre las circunstancias en lugar de basarse en la confianza. Ese es un gran error cuando las cosas son diferentes a mi “plan”. Y cuando hago eso, mi fe se tambalea. Mi fe no se parece a la fe fuerte de un escudo, sino más bien al escudo débil de plástico que mis hijos tienen en su canasta de disfraces. Mi corazón necesita este escudo. Un gran escudo metálico que proteja y evite a los atacantes. Un escudo construido para una verdadera batalla que bloquee y DETENGA LAS FLECHAS ARDIENTES. ¡Si si si!

Mi fe, tu fe será probada. Tendrás temporadas en las que las flechas ardientes estén atravesando tu fe. Me gustaría darte algunas sugerencias sobre cómo mantenerte firme cuando tu fe está siendo probada:

1. Conéctate con Amigos en la Fe – Hay momentos en los que solo necesito a aquellas personas en mi vida que realmente me aman para recordarme que Dios está de mi lado y me ama. Amigos que me recuerdan que están caminando junto a mí ayudando a sostener mi escudo de fe cuando tal vez es demasiado “pesado” para que yo lo sostenga por mi cuenta.
2. Reflexiona en tus “Piedras de Recuerdo” – ¿Recuerdas cuando Dios hizo que los israelitas crearan un memorial usando piedras para que pudieran recordar la manera en que Dios los había liberado de vagar durante 40 años por la Tierra Prometida? Necesitamos piedras de recuerdo modernas para ayudarnos a recordar que debemos permanecer firmes en nuestra fe. Porque aun cuando vagamos, Dios todavía nos encuentra.
3. Cree por ti misma lo que predicas y enseñas a los que te rodean – A menudo en el ministerio creemos en el poder de Dios para aquellos que están sentados en las sillas de nuestras iglesias, para nuestros voluntarios y para las personas de nuestro grupo de estudio. Pero por alguna razón dejamos de creer en el poder de Dios en nuestras propias vidas. Detente y recuerda que el mismo poder que conquistó la tumba vive en ti.

Como líderes, la gente siempre nos mira como ejemplos. Pero a veces no tenemos la energía ni el coraje para admitir que estamos luchando en nuestra fe. Recuerda la diferencia en ser auténtico y transparente. Debemos elegir siempre ser auténticamente nosotros mismos dondequiera que vayamos. Pero necesitamos encontrar algunas personas con las que realmente podamos ser transparentes. Personas que caminan junto a nosotras en nuestro camino de fe, que nos ayudan a sostener nuestro escudo y nos elevan en oración.

Orando por aquellas de ustedes que están luchando ahora mismo. Mi corazón hacia ti y ruego que Jesús te levante fuerte y poderosa.

MANTENTE FIRME: EL CALZADO DE LA PAZ

Escrito por Stephanie Shouse

 

“Pónganse como calzado la paz que proviene de la Buena Noticia a fin de estar completamente preparados. Efesios 6:15”

 

Me encantan los zapatos! Unos lindos Converse, unos brillantes zapatos bajos, las botas elegantes, un gran par de tacones altos un cómodo par de tenis y estoy bastante preparada para cualquier cosa! Debo confesar que una vez, mientras viajaba a retiro de mujeres de tres días, empaqué siete pares de zapatos sí, estaba decidida a estar preparada para cualquier situación con mi calzado!

 

¿Notas cómo este versículo vincula “zapatos del Evangelio de la paz” con “estar completamente preparadas”? Eso no es una coincidencia. 1 Pedro 3:15 nos recuerda estar siempre preparadas para dar una respuesta a aquellos que nos preguntan por la razón de la esperanza que tenemos. El Evangelio es nuestro mensaje más importante, y siempre debemos estar preparadas para compartirlo con cualquier persona que Dios ponga en nuestro camino. Pero hay una palabra que solemos pasar por alto en este verso : PAZ. El Evangelio es una verdad poderosa para todos, pero la forma en que compartimos ese Evangelio, no es del mismo tamaño para todos. Debemos estar preparadas para compartir el Evangelio de una manera que trae paz a aquellos que la escuchan.

 

Jesus predicó el evangelio de maneras distintas. Contó historias en el campo, echó fuera a los engañadores en el templo, se sentó a la mesa con los pecadores, llamó a los hipócritas y tocó lo intocable. Era gentil, fuerte, audaz y amable. El no renunció a la verdad, pero El siempre fué consciente de las necesidades de aquellos que oían esa verdad. El modeló que aunque hay solamente una manera al Padre, hay muchas maneras de hablarle a la gente de El. Eso es lo que trata el Evangelio de la paz. El Evangelio promete traer paz a la vida quienes la aceptan. Debemos asegurarnos de que nuestra proclamación del Evangelio no interfiera con esa promesa.

 

Algunas de nosotras como líderes, estamos pisando demasiado fuerte con botas de combate, cuando las zapatillas suaves funcionan mejor, o estamos caminando en tacones altos cuando lo que realmente necesitamos, son unos zapatos con punta de acero. Diferentes personas y situaciones, requieren diferentes métodos de comunicación. Cuando crecí en la iglesia, aprendí un método único de proclamar el Evangelio. Por lo general, empezó con ¿“ Si tuvieras que morir hoy, a dónde crees que irías?” Esa táctica podría funcionar en ciertas situaciones, pero no daba paz en las reuniones de las mamas de la escuela, ni en la fila del supermercado. Los resultados fueron desastrosos y tuve miedo de compartir el Evangelio por miedo a pisar los pies de las personas. Pero este versículo nos muestra que cuando nos ponemos los zapatos del Evangelio de paz, podemos estar completamente preparadas para cualquier cosa. Necesitamos buscar a Dios y pedirle que nos muestre qué zapatos son los apropiados para cada situación. ¿Debemos pisar fuertemente y proclamar con valentía la verdad? ¿O debemos pisar ligeramente y permitir que Dios guíe suavemente a la persona? El Espíritu Santo sabe lo que se necesita para cada situación. Cuando confiamos en ÉL para conducirnos, entonces podemos compartir sin temor, sabiendo que dirán de nosotros “ Qué hermosos son los pies de lo que traen la Buena Nueva” (Romanos 10:15)

 

¿Qué te impide compartir el Evangelio de paz con aquellos que Dios ha puesto en tu camino?

¿Qué “zapatos” necesitas añadir a tu closet? ¿Cómo puedes estar preparada para compartir las buenas nuevas de Dios hoy?

MANTENTE FIRME: TOMA LA ARMADURA DE DIOS

Escrito por Liz Sarno

Efesios 6:14 “Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios”.

Hubo un tiempo no hace mucho, cuando me miraba en el espejo y no me gustaba lo que veía. No estoy hablando de los pocos kilos de más que necesitaba perder, ni del tinte que ya necesitaba en el cabello, o que necesitara algo diferente en mi maquillaje. Era algo que iba mucho más profundo que la apariencia física. Interiormente me sentía fea, sin valor, y no pensaba que Dios había escogido a la persona adecuada cuando El me llamó. Debido a mi inseguridad, me sentía incompetente y como un fracaso en tantas áreas de mi vida. Dejé que el enemigo entrara y atacara mi mente de una manera tan sigilosa, que en un principio, ni siquiera lo reconocí. Tener una revelación sobre mi posición en Cristo, me cambió completamente la manera en la que pensaba de mi misma y me permitió librarme de aquello que estaba robando mi autoestima.

Durante muchos años no entendí realmente lo que la rectitud era. Pensé que era esta cosa inalcanzable que necesitaba ser, pero que nunca podría realmente lograr. Entonces me dí cuenta de que la justicia es simplemente estar de pie a la diestra con Dios. Y el día en que invité a Jesus a ser el Señor y Salvador de mi vida, fue colocada inmediatamente en esa posición. 2Corintios 5:21 dice: “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.” Fui liberada cuando reconocí que Jesus dio su vida por mí, para permitirme estar delante de Dios libre de culpa, libre de vergüenza y libre de la inferioridad. Me di cuenta de que tengo el derecho de estar en la presencia de Dios, y soy justa, simplemente porque recibí el don de la salvación.

Cada arma que Dios nos proporciona, nos permite no sólo defendernos de los ataques del enemigo, sino mantenernos fuertes en medio de ellos. El enemigo no siempre viene contra nosotros de una manera evidente. Muchas veces nos ataca de una manera muy sutil y una de las mejores maneras en que lo hace, está en nuestras mentes. Utiliza el poder de la sugerencia, para decirnos que somos lo suficientemente buenas, que Dios no puede usarnos, que tenemos defectos, o que somos incapaces para hacer algo importante. Él nos muestra lo que no somos, que nunca podremos “ser” y siempre esta tratando de hacernos creer que no podremos llegar a nada. Él intenta paralizarnos con sentimientos de inferioridad y comparación donde nunca estaremos a la altura que se requiere. No es ningún error que Dios nos da su justicia para protegernos de los ardientes dardos de la duda, la autocrítica y los sentimientos de inferioridad.

Cuando llevamos la armadura de la justicia de Dios, podemos permanecer firmes sabiendo que somos lo suficientemente buenas por ÉL, que Dios puede usarnos, y aunque podamos tener defectos en algunas áreas, nada nos hace ser menos valiosas. Podemos ver quien Dios nos diseño a ser, y cómo sus planes superan por mucho, nuestros sueños. En lugar de sentirnos inferiores, podemos reconocer nuestra influencia. En lugar de compararnos, podemos ver nuestra propia vocación. La auto-duda se convierte en inseguridad y la autocrítica, da paso a la confianza. En lugar de no sentirnos dignas, descansemos sabiendo que Jesus pensó que éramos tan valiosas, que ÉL dio su vida misma para poder estar de pie a la diestra con Dios.

¿Los ataques del enemigo te han hecho sentir más como una víctima que como un vencedor?

¿Cómo puedes usar la armadura de la justicia para permanecer firme contra sus planes malvados?

MANTENTE FIRME: EL CINTURON DE LA VERDAD

Escrito por Linda Siedler

Efesios 6:14 “ Mantenganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad…”

Hay una cosa que es cierta en el ministerio; Nada es seguro, excepto Dios. Algunos de nuestros días están llenos de alegría y otros simplemente de lo contrario. Algunas estaciones se sienten pacíficas, y algunas están llenas de desorden y confusión. Experimentamos altas y bajas, esperanza y angustia, y todo sucede mientras ministramos a otros que están experimentando lo mismo.

Pero Dios, en su infinita sabiduría, sabiendo que pasaríamos por momentos difíciles, preparó una manera de ayudarnos a atravesar esos momentos, dándonos palabras de fuerza como las que se encuentran en los versículos de hoy.

Verás, Dios siempre sabe qué es lo que está por llegarnos. El ve mas allá de lo que nosotras vemos y, a su vez, quiere que cada una de nosotras nos encontremos solidas y listas para permanecer fuertes a pesar de lo que esté sucediendo a nuestro alrededor.

Desearía haber comprendido la importancia de ésta verdad en mis primero años de ministerio. Si hubiera vivido esta verdad, muchos de los días que pasé pensando en “lo que salió mal” en medio de los momentos difíciles, habrían sido reemplazados por “soy fuerte” mientras seguía avanzando a pesar de la dificultad.

Pablo escribe, “Mantenganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad…” ¿Por qué Dios no dice que nos mantengamos? Porque Él sabe lo que estamos por vivir.

. “Mantenerse” significa que tendrás días malos, pero que no te preocupes

. “Mantenerse” significa estar en posición y mirar hacia adelante

. “Mantenerse” significa dejar de agacharse en la derrota y estar de pie con los hombros de vuelta en la confianza, sabiendo que el Dios dentro de ti, ¡es mayor que el enemigo que esta tratando de derrotarte!

. “Mantenerse” significa no tener miedo de los momentos difíciles y recordar que Dios esta delante de ti, detrás de ti, a tu lado, y dentro de ti. Mayor es ÉL que el que está en el mundo.

Y mientras nos mantenemos fuertes, Dios nos dice que nos pongamos el cinturón de la verdad, o la palabra de Dios. Una parte importante de la vestimenta de un soldado romano era el cinturón que se ponía antes de cualquier otra pieza de la armadura. Era la primera pieza del equipo usada y era necesaria para asegurar las otras piezas de la armadura. Después de que se colocaba correctamente el cinturón, mostraba que el soldado estaba listo para la batalla.

El cinturón de la verdad, o la palabra de Dios, nos prepara a ti y a mí para la batalla. ¡Debe ser la primera cosa que “nos ponemos” o “vestimos” para asegurar cada área de nuestras vidas! Aprender y conocer la palabra de Dios, nos ayuda a identificarnos y a protegernos de los planes del enemigo. Asegurar el cinturón de la verdad alrededor de nosotras, nos permite estar listas, preparadas y ser sabias a las posibilidades de tiempos difíciles.

Porque Jesús sabía que la gente vendría contra él y los tiempos difíciles sucederían, él permanecía seguro y confiado en la verdad de Dios. Ninguna persona o ninguna experiencia difícil lo persuadiría o alteraría el camino hacia donde iba. Había sido asignado a cumplir una tarea que Dios le había enviado a la tierra para que hiciera, y nada, quiero decir nada, tenía el poder de apartarlo de ÉL.

Podremos enfrentarnos a un enemigo que tiene la intención de destruirnos, pero ¡servimos a un Dios que nos ha dado el poder de vencerlo!

Así que viste tu cinturón y no dejes que nada te detenga. No permitas que nadie te engañe de lo que Dios te ha llamado a hacer. En tus momentos de frustración, dolor, duda y miedo, recuerda que Dios no te ha dejado ni indefensa ni vulnerable. Tu ya estas equipada para manejar cualquier cosa que se te venga.

Y recuerda esto, aunque es posible que no podamos planificar los momentos difíciles en nuestro futuro, podemos prepararnos para ellos a través de la solida verdad, que es la palabra de Dios.

¿En qué áreas necesitas apretar tu cinturón para que puedas mantenerte?

Gracias a Yo Soy, somos seguras

Escrito por Linda Seidler

La mujer segura de sí misma. ¿Quién es ella en realidad? ¿ tengo lo necesario para estar totalmente segura en quien Dios me ha llamado a ser?

Seguido me he preguntado eso,  me pregunto si tú también lo has hecho.

Para la mayoría la palabra ‘segura’ evoca la imagen de la mujer que tiene todo bajo control. No lucha contra dudar de sí misma; sabe su propósito y posición en el ministerio; no cuestiona su llamado; está confiada en el rol de esposa y madre; puede manejar todo lo que la vida le aviente en cara; sin esfuerzo maneja su casa, y la lista sigue.

Mientras que la mayoría de nosotros vemos esto como la imagen de la mujer segura de sí misma, esto no es la realidad dentro de una mujer segura de sí misma.

Veras, una mujer segura de sí misma sabe que su seguridad no viene de lo que logre como líder del ministerio o su calma en una situación tensa. Y está segura de que ‘quien es ella’ no depende de cuantas cargas de ropa tiene listas o si atiende al desayuno mensual de las mujeres del templo.

Una mujer segura de sí misma hace aparente que su nivel de confianza corre paralelo a su dependencia a Dios. No está basado en su nivel de rendimiento. Una mujer segura de sí misma entiende que la presencia de imperfección en su vida la alienta a confiar en Dios para llenar los espacios que a ella le faltan. Sabe que todas las cosas temporales en esta tierra cambiaran, y porque el gran YO SOY nunca cambia, puede estar segura y confiada en quien ella es, gracias a quien es Él.

Proverbios 3:26a dice esto, “Puesto que el Señor será tu seguridad…”

¿Viste eso? ¡Dios es tu fuente de confianza! ¡Él te dará la confianza que necesitas! Es llamada Confianza en Dios, y es crítica para ti y para mí para empezar a creer lo que Él dice sobre nosotros. No podemos depender de lo que dicen los demás ni de las expectativas inalcanzables que nos ponemos. Cuando permitimos a dios ser nuestra fuente de confianza, entonces podemos detener el ciclo de sufrimiento a través de una vida entera de dudas e incertidumbres en nuestras vidas personales, familiares y ministeriales.

Así que has de estarte preguntando, ¿Si habrá alguien quien en realidad lleve el manto de confianza a diario? ¿Es posible esta confianza para mí?

Mi respuesta para eso es … ¡Sí! Pero muchas veces, entonamos el oído más afinado a enemigos engañosos quienes quieren tumbarnos en lugar de escuchar a nuestro Dios todopoderoso quien quiere levantarnos.

Así que tomate algún tiempo, ahora mismo, para identificar las áreas específicas en donde la duda e incertidumbre habitan en ti. Después mira las siguientes verdades en la palabra de Dios e invítalo a que fortalezca tu corazón y alma y mente para creer en lo que Él dice.

Gracias al gran YO SOY, puedes estar seguro hoy de que:

  1. Eres elegido (Efesios 1:4-5).
  2. Estas calificado (2 Corintios 3:5).
  3. Dios te ha puesto aquí para un tiempo tal como está (Matías 5:13-16).
  4. Puedes lograr todo a través de Cristo Quien te fortalece (Filipenses 4:13).
  5. Dios te ha equipado, calificado y propuesto para grandes cosas (Hebreos 13:20-21).
  6. Eres aceptado (Colosios 1:21-22).
  7. Dios está preparando dentro de ti lo que Ha preparado para ti (Efesios 2:10).
  8. Eres perdonado (1 Juan 1:9).
  9. Eres un vencedor (Romanos 8:37).
  10. Tus errores no te condenan más (2 Pedro 1:9).
  11. Nunca estas solo (Hebreos 13:5).
  12. Estas hecho singularmente (Salmo 139:14).
  13. Eres amado incondicionalmente y eternamente unido a Dios (Tito 3:4-5 y Juan 3:16).
  14. Tienes lo que hace falta y eres más que suficiente (Efesios 1:17-18).
  15. Eres redimido (Efesios 1:7).
  16. Tu Antigua vergüenza no tiene poder en tu presente (1 Pedro 2:6).
  17. Eres hermoso y sin defecto (Salmo 139:14 & Hebreos 8:12).
  18. Eres fuerte, y Dios te ha armado con el potencial para sobre pasar cualquier obstáculo que enfrentes (Isaías 40:28-31).

Gracias a YO SOY, tenemos CONFIANZA y estamos SEGURAS

 

 

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