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Gracias a Yo Soy, somos reconocidas

 

por Stephanie Shouse

Por años he luchador entre las cuestiones de sentirme inadvertida y sentirme demasiado notoria… ¿saben a qué me refiero? “Esposa del Pastor” es una posición que se le da mucha atención: la gente se fija en que te pones para ir al templo, lo que dices en las redes sociales, lo que haces durante el servicio de adoración.

 

 

Esta vida de guía se le ha descrito frecuentemente como una pecera, pero aun el sentirse inadvertido es una cuestión para muchos de nosotros. Si no somos autores publicados u oradores renombrados, nos sentimos inadvertidos. Si servimos en un templo pequeño, una comunidad rural o un campo de misión olvidad, nos sentimos inadvertidos. Si invitan a nuestro esposo para hablar en un evento y solo se nos presenta como “su (sin nombre) hermosa esposa,” nos sentimos inadvertidos.

 

 

¿Alguna vez te has sentido inadvertido? ¿Aún por Dios?

Uno de nuestros grandes héroes de fe es Abraham. Dios le dio una ponderosa promesa y un llamado muy alto. ¡Todas las personas del mundo fueron bendecidas por razón de El! Pero hay una persona en la vida de Abraham que seguido pasa inadvertida: Hagar.

Hagar es un papel menor en la historia de Abraham, Amigo de Dios, y su papel no fue uno bueno. Ella fue la “otra mujer” quien le dio a Abraham un hijo cuyos descendientes se convirtieron en enemigos acérrimos del pueblo elegido de Dios (lean la historia completa en Génesis 16). Pero antes de todo eso, era una esclava que se sentía maltratada, abandonada e inadvertida, quien huyo, se perdió en el desierto y se encontró con el gran YO SOY. Dios le hablo, la rescato y la enderezo, y desde ese momento Hagar se refería a Dios como “El-Roi: El Dios Que Ve.”

 

Ahora, Hagar no es exactamente la persona por la cual queremos seguir como ejemplo en nuestras vidas, pero señala una verdad hermosa sobre Dios: ¡Nadie pasa inadvertido para el gran YO SOY! Y Hagar no está sola. Aun los líderes más influyentes en las Escrituras se sintieron desapercibidos o inadvertidos en servicio a Dios.

David, el niño ovejero, fue ungido para ser rey de todo Israel, pero tuvo que pasar varios años tocando música de fondo para el Rey Saúl (1 Samuel 16). El profeta Isaías sentía que su trabajo era inútil y sus palabras estaban cayendo en oídos sordos (Isa. 49:4). Y aun las oportunidades de ministerio de Juan Bautista bajaron cuando Jesús llego a escena causando que su influencia se convirtiera en menos y menos en la luz de las nuevas cosas que Dios estaba haciendo. Aun así, Jesús dijo que Juan fue el mejor de los mejores (Matías 11:11), Isaías se convirtió en el profeta que señalo a Jesús el Mesías siglos antes de Su tiempo, y David el niño ovejero se convirtió en un rey poderoso y un hombre tras el propio corazón de Dios.

 

Tal vez como Hagar, estés Casado con alguien muy notorio mientras tu permaneces inadvertido. Tal vez como David, eres llamado a ser líder, pero Dios te tiene sirviendo detrás del telón. Tal vez sientas que tu trabajo es inútil o tu ministerio no es lo que solía ser. Es muy fácil caer en la trampa de necesitar ser notado para poder sentirte importante o valioso.

 

Nuestra Sociedad es toda sobre cuanta atención puedes atraer: cuantos me gusta en Instagram, cuantos amigos en Facebook, cuantos seguidores en Twitter, cuantos ven tus videos, cuantas invitaciones para hablar recibes o que tan seguido aparece tu nombre en los programas. Todos es sobre ser notado. Pero así no es como trabaja Dios.

 

No necesitamos ser famosos para ser importantes para Dios. Él es el Dios que ve hasta los papeles “menores”. Y porque sabemos que Él nos ve, no debe importar si somos notados por nadie más. Dios nos dice que debemos de hacer todo como si trabajáramos para El, nuestra audiencia de Uno, y no trabajar por el aplauso de la gente. El gran YO SOY te ha llamado, equipado y posicionado en donde estas en la vida y ministerio. ¡Él te ve, Él te conoce y Él te ama!

 

Gracias a Yo Soy somos suficientes

Escrito por Kimberly Scott

 

Este año cumplí 50 (Gulp.)

No es necesario decir que tengo un par de Spanx para cada ocasión. Se siente raro siquiera escribir ese número, porque por tanto tiempo lo veía tan lejano. Pero puedo contarles que estar a mitad de camino hacia los 100 me ha traído una enorme cantidad de perspectiva en mi camino como mujer en esta cultura, en el ministerio y como esposa. Podría agonizar sobre los años que desperdicie tratando de ser lo suficientemente buena en mis variados roles pero si pudiera hablarle a mi más joven ser, preferiría pasarle algunas bombas de verdad que he recopilado en mi camino.

 

Bomba de Verdad #1: Cuando puedes ser tú mismo, no hay competencia.

 

Déjenme solo dirigirme a las mamás aquí.en el nombre de la liberación, muchas mamás se sienten partidas y agobiadas por expectativas imposibles y presiones por lo que están haciendo los demás. Estás voces dicen cosas como,   “Todas las mujeres deben de tener una carrera” o “todas les esposas de los ministros deben quedarse en la casa” o “todas las mamás que trabajan deben simultáneamente estar en la cima de su juego mientras ser MEJORES mamás que las mamás amas de casa.” O esta que es mi favorita: ¡todas las mamás deben de ser delgadas, alegres, pesar 53 kilos y estar en perfecta figura después de dar a luz sin NINGUNA estría!

 

Bueno, solo les tengo que decir que NACÍ con una talla de vestido de doble dígito y que después de dar a luz a 5 hijos, mis caderas parecen un mapa en relieve de Suiza. No encajo en la norma de la sociedad midIendo 1.78 por qué soy exageradamente grande. Estas son las realidades de la vida, y todos quedamos cortos al medirnos contra las expectativas de nuestra cultura sobre cómo debemos ser.

 

Suficiente 1 Bomba de Verdad #2: ¡Tu estás destinado a brillar!

 

Matías 5:16 dice, “deja que tu luz brille ante los hombres, que puedan ellos ver tus buenas obras y glorificar a tu Padre en el cielo.”

 

¡Estás hecho para brillar! ¡Fuiste hecho para iluminar y glorificar al Creador Celestial! No desperdicies ni un día más tratando de verte como, oírte como o actuar como alguien más.

 

Cuando era una niña pequeña, idealizaba a mi mamá. Era una esposa de pastor hermosa, de voz suave que parecería tener el respeto y admiración de todos. Sus palabras eran escogidas cuidadosamente y medidas con gracia. Por el otro lado, yo era una niña ruidosa, tosca, estridente que parecía ser su opuesto en todo. Recuerdo haberle dicho a ella una vez, “Mamita, cuando crezca quiero ser igualita a ti”. Nunca olvidaré lo que me dijo ese día. Tomo mi cara en sus manos y me miró directo a los ojos y dijo, “¡No le robes al reino del Señor de quien deberías de ser! ¡Tú podrás hacer cosas que yo jamás pude por como El te hizo!”

 

En otras palabras, brilla como un diamante, mi bebe.

 

Bomba de Verdad #3: Date cuenta que ni siquiera se trata de ti.

 

La primera vez que fui invitada a hablar en un evento, estaba siendo torturada por mi continua lucha de valor propio, mi falta de experiencia hablando en publico y un miedo no saludable a lo que la gente pensaría de mi contenido y entrega. Sé que entienden esto por qué es una lucha común en el ministerio. Estaba platicándole a mi mamá cuando me dijo, “Mi bebé, tú naciste para esto. Y por cierto, no se trata de ti. Se trata del Cristo en ti!”

 

Ese día me di cuenta de algo poderoso que me anclaría a través de años de lucha contra la duda de mi misma. En mi debilidad, ¡Él será fuerte! Él de hecho ama nuestras incapacidades por qué Èl es capaz de brillar a través de nosotros cuando venimos a Él con nuestros brazos abiertos. Él añora tomar nuestras historias rotas, nuestras identidades frágiles y llenar los vacíos. Él quiere completar Su creación única con su propio Espíritu de Empoderamiento. ¡Él llega en  nuestra lucha y nos equipa para salir del camino y que nuestra luz pueda brillar aún más fuerte!

 

Quiero recordarte hoy que tú eres suficiente – tal como eres. ¡No dejes que el mundo o ni siquiera tu templo te quiera apretar en su molde! En la niebla de todas estas demandas está Dios, tu Creador, quien te ve como quien lleva Su imagen. ¡Él te ha dado talentos únicos y circunstancias para cumplir Su llamado específico para tu vida!

 

Gracias a YO SOY, somos lo SUFICIENTE.

Gracias a Yo Soy estamos vivas

escrito por Cindy Beall

No sentía nada.

Estaba entumecida en casa. Amaba a mi familia porque aún les estaba sirviendo, pero mi corazón estaba entumecido.

Estaba entumecida en el templo. Amaba a la gente que guiábamos, pero simplemente iba con la corriente mientras estaba ahí.

Estaba insensible a casi todo. Y aunque no me gustaba en donde estaba, simplemente no podía arrastrarme fuera de este lugar de solo existir.

¿Alguna vez has estado ahí? Ese lugar en el que solo llevas a cabo las mismas viejas rutinas porque eso se espera de ti y no tienes deseo alguno de hacerlo. En donde tu tan desesperadamente quieres volver a experimentar la vida y nada, ni siquiera ganarte un viaje gratis a Maui te puede hacer sentir mejor.

(Bueno, talvez te haga sentir un poco mejor.)

Sobre todas las cosas, protege tu corazón, puesto que todo lo que haces fluye desde el. Proverbios 4:23

Eventualmente descubrí porque estaba en este estado de entumecimiento mental. Deje de proteger mi corazón. Deje entrar en el tantas cosas no saludables, no puras, no verdaderas, no con amor y francamente no de Dios. Y cuando permites tantas palabras que empiezan con un no, tu corazón no puede ser no afectado. Solo es y el mío lo fue.

Luche contra esto haciendo exactamente lo opuesto a lo que había estado haciendo. Y si me refiero a luchar. En lugar de alimentar mi cuerpo y sucumbir a cada uno de sus deseos, decidí nutrir mi espíritu mejor. El cuerpo quiere lo que quiere, cuando lo quiere y cuanto quiere. Sabia esto y tuve que tomar acciones radicales contra ello. Entonces hice muchas cosas nuevas que realmente no eran nuevas, pero eran “nuevas para mi” puesto que no había sido fiel en hacerlas.

Ore más.
Venere más.
Leí la palabra más.
Escuchaba más podcasts y mensajes.
Leí más libros.

No me enfoque en parar de hacer las cosas que me estaban llevando al entumecimiento de mi corazón. Simplemente me enfoque en hacer las cosas que sanarían mi corazón tan dañado y entumecido. Empecé a sumergir mi mente en la Palabra de Dios y me agarré de su verdad. No permitía a mis sentimientos que dictaran mi vida. Escuchaba mensajes de hombres y mujeres piadosos, así como trasplantaban algo de su valentía en mí. Así mientras hacía estas cosas, me liberaban.

Y así mientras hacía estas cosas, mientras me impregnaba del Padre, mi corazón empezó a recobrar vida. Otra vez.

¿Qué tienes en tu corazón? ¿Qué tipos de cosas estas permitiendo que ocupen la mayoría de tus pensamientos? ¿Qué cosas son a las que escuchas o miras regularmente? Puedes preguntarte todas o algunas de estas preguntas. Pero la verdadera pregunta que debes hacerte es esta: ¿Qué estas alimentando? ¿Tu cuerpo o tu espíritu?

Como hijas del Rey más grande del mundo, tenemos todo lo que necesitamos para combatir este lugar de entumecimiento en nuestras vidas. Lo tenemos. Él deposito su poder en nosotros el día de nuestra salvación y tenemos todo lo que necesitamos para una vida de devoción. Somos vencedores en Cristo y podemos vencer cualquier sentimiento engañoso que este causando estragos en nuestras vidas.

Su poder es así de maravilloso.

Gracias a YO SOY, estamos VIVOS.

 

Gracias a YO SOY, estamos realizadas

Escrito por Jenni Clayville

El 8 de julio, recibí una llamada telefónica de que mi padre no se sentía bien e iban camino a la sala de emergencias para revisarlo. La siguiente llamada fue para informarnos que tenía cáncer pancreático.

Mi familia entró en híper modo.

Entre julio y septiembre, viajé entre El Paso, Seattle y Hong Kong múltiples veces. Debo mencionar que, durante ese lapso de tiempo, mis hijos regresaron a la escuela… uno empezando con escuela en casa… conmigo como su educadora principal. Y claro que aun trabajo de tiempo completo como el Pastor de Worship and Creative Arts. Las reuniones no cesan solo porque un familiar se enferma. Mi vida era ocupada, por decir lo menos.

El 10 de septiembre de 2016, perdió la batalla y se reunió con el Señor.

Pensarías que entonces la vida se tornó más lenta pero no lo hizo. Como la hija mayor, se me encargaron los arreglos de su funeral. Era mucho trabajo y no tenía la capacidad para nada de ello. Aún tenía que trabajar, educar en casa, ser una esposa, ser madre, ser hermana, hija, sobrina. Aún tenía que VIVIR.

El cáncer no trabaja alrededor de tu horario o inconvenientes.

Aunque ya no estaba en híper modo, estaba en modo de supervivencia. Todo lo que quería era renunciar: renunciar a mi trabajo, renunciar a mis amigos (a quienes actualmente renuncié por un tiempo), renunciar a la VIDA. Estaba abrumada, sin embargo, había tres cosas que continúe hacienda en la penumbra de todo esto.

ORABA.
Voy a ser totalmente honesta en esto. La mayoría de mis plegarias no eran aptas para menores de 13 años. Y sé que estaba bien. Dios es lo suficientemente mayor para manejar todos mis sentimientos. Algunas veces no tenía palabras cuando oraba, solo le pedía a Dios que escuchara los gritos de mi alma.

Cuando abrí la Biblia durante esta etapa, más a menudo que no, mis ojos solo hojeaban sobre las palabras. En esos momentos, solo me sentaba y le rogaba a Dios que me infundiera con memorias de cuando la Palabra estaba viva y era real. Él lo logro cada vez.

Uno de mis versos favoritos es Joel 2:25. El escribe, “Entonces os compensare por los años que ha comido la langosta, el pulgón, el saltón y la oruga, mi gran ejército, que envié contra vosotros.”

La Revelación 21:4 dice, “El limpiará todas las lágrimas de sus ojos, y ya no habrá muerte o tristeza o llanto o dolor. Todas estas cosas se han ido…”

Me agarre a las promesas que no estaba viendo ni sintiendo aun y me dio ESPERANZA.

BUSQUÉ AYUDA PROFESIONAL.
NO estamos destinados a vivir la vida en soledad. Yo soy abierta, pero soy introvertida. En estos momentos, por naturaleza me atrae el aislamiento. Aunque estar callado para procesar es algo bueno, el aislamiento no lo es. El consejo sabio vale su peso en oro (Nota: LALI se ha asociado recientemente con Blessing Ranch, así que DEFINITIVAMENTE hay recursos para ti si te sientes solo.)

ME EJERCITABA.
Talvez te estés preguntando, ¿Tenias tiempo para eso?” La respuesta es NO. No lo tenía, Encontraba el tiempo. Nuestros cuerpos liberan endorfinas cuando se ejercitan lo cual interactúa con nuestro cerebro para reducir la percepción del dolor.  Esas endorfinas también aumentan un panorama positivo y energizante ante la vida. ¿Quién no necesita más de eso?

¿Por qué estas tres? ¿Por qué orar, ayuda profesional y ejercicio? Porque se dirigen a mi bienestar espiritual, emocional, mental Y físico. Sabía que me estaba quemando así que lo combatí con lo positivo.

No me malinterpreten. Removí mucho de mi vida. Le dije “NO” a casi todo lo demás. Solo era demasiado. Pero me dirigí a las cosas MAS importantes, y decidí no hacer lo demás durante esa temporada.

Las temporadas van a ir y venir. Tendremos buenas temporadas y temporadas difíciles. Nuestros resultados serán dictados por como elegimos responder a esas temporadas. Yo escojo estar satisfecho con Dios y los recursos que Él me ha dado.

Por YO SOY, estamos satisfechos. 

Gracias a YO SOY, somos escogidas

Escrito por Lori Wilhite

Hay ciertos dichos que pueden sin duda darme escalofríos. Son así de aterradores.

Primeramente: ¿Mamá, puedes cortarme las uñas de los pies? … Um. No. Pies. Asqueroso. Dile a tu papá.

Después: Invité gente a la casa, estarán aquí en 15 minutos. … ¿En serio?! Zona de desastre. Rápido, metan todas las cosas en los closets. Escondan los platos sucios en el horno.

Último: Tu esposa te va a hacer o deshacer en el ministerio. … Aterrador.

Si. Escuche esta última al momento de nuestro compromiso, y me perseguía. Me horrorizaba el pensamiento de que posiblemente podría ser la razón por la cual el ministerio de mi esposo podría fallar. Uf, esa era una responsabilidad muy pesada a los 20 años.

Así que empecé  amasar una lista de todas las cosas que yo veía como debilidades, errores y fallas. Y era una lista bastante larga. Yo creía que, si estaba clara en todos esos errores, entonces tal vez, solo tal vez, podría encontrar una manera de evitar estropear el ministerio de mi marido. Al contrario, eran como una mochila llena de miedo e inseguridad con 500 libras que me desgastaba y arrastraba para abajo.

Yo seguramente no soy el único líder que ha cargado con esa inseguridad y llevado por ahí ese miedo.

De hecho, sé que no lo soy. Solo volteen a ver el Éxodo 3, y veremos un líder quien estaba abrumado con su llamado y el terror de que tal vez no sería la persona correcta para logara el trabajo – que tal vez estropearía todo. En solo unos versos, Dios dispone du simple plan para la vida de Moisés, y Moisés protesta a ese llamado en 5 ocasiones diferentes.

¿Quién soy?
¿Cómo puedo guiar?
No me van a creer.
No soy un buen orador.
Manda alguien más.

No soy lo suficientemente bueno.
No estoy equipado.
No estoy calificado.
No soy dotado.
Hay tantos mejores que yo.

Ay Moisés. Yo te entiendo. En verdad lo hago. Entonces se encuentra con estas poderosas palabras:

Diles que YO SOY te mando.

El que es soberano. El que todo lo sabe. El que es todopoderoso. El que es más grande que cualquier cajita en la cual trates de meterme. Tu diles que YO SOY te escogió, te llamo, te envió.

Hace años yo también estaba protestando al llamado de Dios: No soy los suficientemente bueno, No estoy calificado, No soy dotado. Hay tantos mejores que yo. Entonces un amigo me agarro los hombros y me pregunto, “¿Crees que Dios es soberano?”

Sí, claro que si lo creo.

“¿Entonces no crees que Dios sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando te eligió? ¿No crees que Dios sabía exactamente lo que necesitaba Jud para esposa? ¿No crees que Dios sabía qué tipo de esposa necesitaba el pastor de su iglesia? ¿No crees que Él es soberano?”

Uf. Inhalo profundo. Tomo un paso hacia atrás.

Si, Si creo. Si creo que Él es soberano. Aunque me sienta que no estoy equipado, calificado o suficientemente dotado. Aun cuando sé que hay tantas mujeres excepcionalmente increíbles ahí afuera. Aun cuando creo que tal vez pueda estropear todo este ministerio y guía. Descansaré en la sabiduría de que he sido elegida.

Y tu también.

Por YO SOY, hemos sido ELEGIDOS.

gracias a Yo soy somos escogidas.

Gracias a Yo soy somos renovadas

 

Escrito por Evelyn Kay

Agotada.

Esa es la mejor palabra para describir como los eventos de mi vida me habían dejado. Estos no fueron cambios mayores de vida los que me dejaron así. No, estos eran pequeños eventos cotidianos que me dejaron completamente exhausta al final del día sin siquiera darme cuenta. ¿Puedes relacionarte con cualquiera de estos?

“¿Sra. Kay, coordinaría nuestro horario de voluntarios de la escuela este año?”

“Mamá, necesito una cartulina para este proyecto para entregar mañana.”

“Oye amor, una llanta de tu camioneta trae un clavo. ¿Puedes pasar a la vulcanizadora de la vuelta mañana para que la revisen?”

“¿Puedo llamarte esta semana? Quiero preguntarte sobre algo.”

“¡Ev! Necesitamos una cita para ir a comer. ¡Siento que no te he visto en meses!”

“Mamá, se me fue el camión.”

“Mamá, me voy a quedar a tutorías después de clases. ¿Me puedes recoger más tarde?”

“¿Puedes ser voluntaria en el templo este sábado?”

Sintiéndome abrumada y fatigada era como me despertaba y como me iba a dormir. Dios no quiere que vivamos así. No podemos estar al 100% para Dios si no estamos primeramente siendo refrescados por Él a través de su palabra. Él quiere que descansemos en Él. Él dice, “Yo refrescare cuerpos cansados. Yo restaurare almas cansadas.” (Jeremías 31:25 MSG) Debemos colocar nuestras mentes y cuerpos agotados en una posición que puedan ser refrescados por YO SOY.

El Salmo 19:7 (NLT) dice, “Las instrucciones del Señor son perfectas, reviviendo el alma.”

Si te sientes que estas en un punto en que estas exhausto, mentalmente y espiritualmente, pasen un momento orando sobre dos cosas: (1) estableciendo (o reestableciendo) un día de Reposo en la semana para poder pasar un tiempo de calidad con Dios, y, (2) pasando tiempo cada día en la palabra de Dios. Nunca estaremos totalmente refrescados por nosotros solos. Nuestro refrescar viene como resultado del tiempo que pasamos con Dios y en Su Palabra. Su palabra es nuestra primera y única fuente para re-energizar el espíritu.    

Tuve que restablecer mi día de Reposo. Había una vez observado el día de Reposo fielmente, pero después empecé a permitir que pequeñas distracciones cotidianas me convencieran de que está bien dejar que el dulce tiempo de comunión con Padre sea interrumpido. Antes de que me diera cuenta, los jueves ya no eran mi día de reposo. Había fallado en mantenerlo sagrado. (Éxodo 20:8) No confié en Dios para resolver lo que se estaba descuidando por lo demás que me estaba tomando.

El día de Reposo no es una sugerencia; es una orden. Necesitamos tomarnos tiempo libre – de ser una esposa, una madre, un ministro, un voluntario, del trabajo – para reconectar con nuestro Padre. Por esta razón yo decido empezar cada día leyendo la Palabra de Dios. En los primeros quince minutos de mi día, leo un pasaje de las escrituras o un devocional y escribo mis pensamientos y oraciones. Los planes de lectura y devocionales en la app de You Version han sido en especial de ayuda y alentadores.

Recuerden ser intencionales sobre tomarse el tiempo para parar, reposar y disfrutar estar en la presencia de Dios. Es ahí donde encontraremos restauración y rejuvenecimiento para sobre pasar las tareas que vienen. Es ahí donde bloqueamos las distracciones para poder oír Su voz.

Me encanta la manera en que el mensaje describe nuestro tiempo con Dios en el Salmo 23:3: “Fiel a tu palabra, me permites recobrar el aliento y me diriges hacia el camino correcto.” Cuando nos tomamos el tiempo de “recobrar el aliento,” podemos con lo que sea que nos traiga el día. No tenemos que estar agotados.

Gracias a YO SOY, somos RENOVADOS.

Gracias a Yo Soy somos llenas

Escrito por Liz Sarno 

 

¿Alguna vez has estado en una etapa de tu vida ministerial en la que te detienes un día y te das cuenta que has estado tan ocupado sirviendo que no te has molestado en llenarte en un tiempo? ¿Qué has caído en la trampa de solo hacer ministerio y en el proceso de derramar, te has dado cuenta que tú mismo estás vacío? Yo seré la primera en decir que he estado ahí y sé que no estoy sola.

Sin importar tu rol, posición, denominación o tamaño del templo creo que es seguro asumir que si estas sirviendo en cualquier capacidad, continuamente estas derramando para otros. Eso puede significar que, en algún momento, puedes sentir que tu vasija no tiene más nada que dar. Esto puede dejarte sintiendo vacío, hueco, seco y solitario.

La vida de Moisés puede traer ánimo para esos momentos. Moisés se encontraba en una etapa seca y vacía de su vida, en medio del desierto, escondiéndose y básicamente escapando de su llamado. Después tiene un encuentro increíble con Dios en el Éxodo 3. Moisés tenía una opción cuando vio la zarza ardiente aquel día. Pudo haberse dado la Vuelta y correr hacia el otro lado, pero decidió pisar en el Campo Santo y como resultado Él fue introducido a “YO SOY”. En dos pequeñas palabras, Dios le brindo todo la que necesitaría para cumplir con su llamado. Esa zarza ardiente en el desierto fue el primer momento en que Moisés conoció “YO SOY”, pero no fue el último. Desde ese momento continuamente paso tiempo con Dios, escucho Su voz, y decidió estar en Su presencia.
Me identifico con Moisés. Mis propias inseguridades, miedos, preocupaciones, dudas y ocupaciones me han llevado en momentos a un lugar desolado lleno de vacío y soledad. En mi propio desierto, tengo la oportunidad de pisar dentro de un lugar sagrado y tener un encuentro en el cual mi vida puede ser cambiada para siempre. Tuve la oportunidad de conocer el gran “YO SOY”. Y tal como Moisés, continuamente decidí pasar tiempo con Dios, decidí escuchar Su voz y escogí estar en su presencia. Es una necesidad absoluta para mí. Para nosotros.

En los momentos en los que me he encontrado sintiéndome vacía, Me he recordado a mí misma que el agua mencionada por Jesús en Juan 4:14 me permite nunca más tener sed. Así que, si me estoy sintiendo vacía, tal vez sea porque no me he detenido a beber agua en un rato. El Salmista escribió sobre esto mismo en el Salmo 16:11 cuando dijo, “Tú me haces conocido el camino de la vida; en tu presencia hay plenitud de alegría; a tu mano derecho hay placeres para la eternidad.” Si en la presencia de Dios hay plenitud de alegría, eso significa que el vacío no puede existir ahí, y tampoco nada más que no sea de Él. Para poder ser llenado, sin embargo, primero tengo que estar en su presencia.

Matías 11:28 en el Mensaje de la Biblia comparte esta promesa de Jesús – “¿Estás cansado? ¿Desgastado? ¿Consumido en la religión? Ven a mí. Huye conmigo y recuperaras tu vida.”

¿Estas así tu hoy? ¿Estás cansado? ¿Estas desgastado? ¿Estás vacío? ¿Te sientes como si estuvieras en el desierto?

Hay una zarza ardiente y un encuentro que cambiará tu vida esperándote, pero tienes que tomar la decisión. Puedes voltearte y correr hacia el otro lado o puedes pisar en un lugar sagrado y verte cara a cara con Dios Todopoderoso. Si estás sintiéndote vacío, te animo a que dejes todo de lado y pases un tiempo con El hoy donde permitas que él susurre al anhelo de tu corazón.

Gracias a YO SOY, no estamos vacíos. Estamos LLENOS.

La espada para la batalla en contra del Fracaso

Todas hemos fracasado en algo, pero eso no nos convierte a nosotras en un fracaso. Fracasan las cosas, no las personas. Experimentar el fracaso, nos hace madurar y aprender de ello. El fracaso es parte de nuestra travesía al éxito. No podremos ser exitosas, si en nuestro camino, no lidiamos un poco con el fracaso.

 

Entonces cómo podemos separar nuestras acciones fallidas, de nosotras mismas? Tenemos que ver al fracaso, como un aprendizaje. Aprendemos cosas como, qué no hacer, o con quién no estar en un futuro. Y nuestros fracasos, también servirán de advertencia para quienes vienen detrás de nosotras. La gente podrá aprender de nosotras, y entonces no habrá sido en vano.

 

Aquí hay algunos versículos para ayudarte a lidiar con el sentimiento de fracaso, al cual, todas nos enfrentamos.

 

Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse.

En cambio, basta una sola calamidad para derribar al perverso. Proverbios 24:16

 

Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación.

Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4:8-9

 

El Señor dirige los pasos de los justos; se deleita en cada detalle de su vida. Aunque tropiecen, nunca caerán, porque el Señor los sostiene de la mano. Salmos 37:23-24

 

El Señor ayuda a los caídos y levanta a los que están agobiados por sus cargas. Salmos 145:14

 

 No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14

 

Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer. Pues estoy a punto de hacer algo nuevo.  ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía. Isaias 43:18-19

 

Queridos amigos, no se sorprendan de las pruebas de fuego por las que están atravesando, como si algo extraño les sucediera. En cambio, alégrense mucho, porque estas pruebas los hacen ser partícipes con Cristo de su sufrimiento, para que tengan la inmensa alegría de ver su gloria cuando sea revelada a todo el mundo. 1 Pedro 4:12-13

La espada para la batalla en contra de la depresión

 

Depresión esa sensación al sentir que te estás hundiendo y pareciera que no puedes desprenderte de el. Te sientes derrotada antes de cerrar los ojos por la noche y ese sentimiento te acompaña todas las mañanas desde el momento en el que la derrota se enfoca en la circunstancia a tu alrededor.

No importa cuántos buenos amigos te digan cada vez “ Sal de ahí” u “ Ora para que se vaya la depresión”, simplemente te sigue acechando. Sabes que el gozo de Dios regresa por la mañana después de una noche de llanto, pero te despiertas, y sigues sintiendo el llanto en tus ojos. Este temible, abrumador, y sofocante sentimiento, no desaparecerá por mucho que leas la Biblia, ni por cuantas canciones de adoración cantes, o por cuantos predicadores escuches, ni por el numero de libros que leas. Simplemente te sientes atorada, y siendo sinceras, te sientes desesperanzada.

 

Muchas de nosotras, hemos estado en tus zapatos. Muchas no quieren reconocer esos zapatos en lo absoluto. Sin embargo, hay una batalla llevándose a cabo. La batalla esta en nuestra mente, y debemos usar la Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu, y adentrarnos a la batalla.

 

Aquí hay algunos versículos que puedes usar cuando te encuentres en el pozo de la desesperación y no sepas cómo salir de allí. Deja que el poder de Dios calme tu cansada alma y te ayude a encontrar la libertad.

 

Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.. Filipenses 4:8

 

El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades. Salmos 34:17

 

Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que ha oído y les contará lo que sucederá en el futuro. Juan 16:13

 

Pero tú, oh Señor, eres un escudo que me rodea; eres mi gloria, el que sostiene mi cabeza en alto. Salmos 3:3

 

Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios,[ ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:38

 

¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón?

¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios! Salmos 42:11

 

Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor. Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó. Me dio un canto nuevo para entonar, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados; pondrán su confianza en el Señor. Salmos 40:1-3

La espada para la batalla en contra de la inseguridad

 

Inseguridad

No te sientes lo suficientemente capaz, lo suficientemente inteligente, guapa o popular. Piensas que tu voz suena graciosa. Sientes que no sabes lo suficiente de la Biblia. Definitivamente piensas que no tienes lo necesario para hacer la diferencia. Estás completamente insegura y preocupada por tu contribución a cualquier cosa. Piensas dos veces cada movimiento y dudas de tu visión y sabiduría. De hecho, te preguntas si por lo menos, tienes alguna de ellas.

 

Todas hemos estado ahí. Cuando te encuentras en este lugar, en éste abismo de incertidumbre, estás más susceptible al ataque y entonces la batalla comienza. Permitimos que la intensidad de nuestra inseguridad, supere cualquier confianza que podamos tener. Después de todo, la inseguridad es escandalosa y la confianza humilde.

 

Aquí hay algunos versículos para ayudarte a pelear durante esos días de inseguridad. Oramos para que puedas mirarte de la manera en la que Dios te mira, porque fuiste creada a Su imagen.

 

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7

 

creaste mis entrañas: me formaste en el vientre de mi madre.

¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Salmos 139:13-14

 

 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! 2 Corintios 5:17

 

Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón como garantía de sus promesas. 2 Corintios 1:21-22

 

Sabemos que el que ha nacido de Dios no está en pecado: Jesucristo, que nació de Dios, lo protege, y el maligno no llega a tocarlo. 1 Juan 5:18

 

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6

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