Category Archives: Crecimiento espiritual

MANTENTE FIRME: TOMA LA ARMADURA DE DIOS

Escrito por Liz Sarno

Efesios 6:14 “Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios”.

Hubo un tiempo no hace mucho, cuando me miraba en el espejo y no me gustaba lo que veía. No estoy hablando de los pocos kilos de más que necesitaba perder, ni del tinte que ya necesitaba en el cabello, o que necesitara algo diferente en mi maquillaje. Era algo que iba mucho más profundo que la apariencia física. Interiormente me sentía fea, sin valor, y no pensaba que Dios había escogido a la persona adecuada cuando El me llamó. Debido a mi inseguridad, me sentía incompetente y como un fracaso en tantas áreas de mi vida. Dejé que el enemigo entrara y atacara mi mente de una manera tan sigilosa, que en un principio, ni siquiera lo reconocí. Tener una revelación sobre mi posición en Cristo, me cambió completamente la manera en la que pensaba de mi misma y me permitió librarme de aquello que estaba robando mi autoestima.

Durante muchos años no entendí realmente lo que la rectitud era. Pensé que era esta cosa inalcanzable que necesitaba ser, pero que nunca podría realmente lograr. Entonces me dí cuenta de que la justicia es simplemente estar de pie a la diestra con Dios. Y el día en que invité a Jesus a ser el Señor y Salvador de mi vida, fue colocada inmediatamente en esa posición. 2Corintios 5:21 dice: “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.” Fui liberada cuando reconocí que Jesus dio su vida por mí, para permitirme estar delante de Dios libre de culpa, libre de vergüenza y libre de la inferioridad. Me di cuenta de que tengo el derecho de estar en la presencia de Dios, y soy justa, simplemente porque recibí el don de la salvación.

Cada arma que Dios nos proporciona, nos permite no sólo defendernos de los ataques del enemigo, sino mantenernos fuertes en medio de ellos. El enemigo no siempre viene contra nosotros de una manera evidente. Muchas veces nos ataca de una manera muy sutil y una de las mejores maneras en que lo hace, está en nuestras mentes. Utiliza el poder de la sugerencia, para decirnos que somos lo suficientemente buenas, que Dios no puede usarnos, que tenemos defectos, o que somos incapaces para hacer algo importante. Él nos muestra lo que no somos, que nunca podremos “ser” y siempre esta tratando de hacernos creer que no podremos llegar a nada. Él intenta paralizarnos con sentimientos de inferioridad y comparación donde nunca estaremos a la altura que se requiere. No es ningún error que Dios nos da su justicia para protegernos de los ardientes dardos de la duda, la autocrítica y los sentimientos de inferioridad.

Cuando llevamos la armadura de la justicia de Dios, podemos permanecer firmes sabiendo que somos lo suficientemente buenas por ÉL, que Dios puede usarnos, y aunque podamos tener defectos en algunas áreas, nada nos hace ser menos valiosas. Podemos ver quien Dios nos diseño a ser, y cómo sus planes superan por mucho, nuestros sueños. En lugar de sentirnos inferiores, podemos reconocer nuestra influencia. En lugar de compararnos, podemos ver nuestra propia vocación. La auto-duda se convierte en inseguridad y la autocrítica, da paso a la confianza. En lugar de no sentirnos dignas, descansemos sabiendo que Jesus pensó que éramos tan valiosas, que ÉL dio su vida misma para poder estar de pie a la diestra con Dios.

¿Los ataques del enemigo te han hecho sentir más como una víctima que como un vencedor?

¿Cómo puedes usar la armadura de la justicia para permanecer firme contra sus planes malvados?

MANTENTE FIRME: EL CINTURON DE LA VERDAD

Escrito por Linda Siedler

Efesios 6:14 “ Mantenganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad…”

Hay una cosa que es cierta en el ministerio; Nada es seguro, excepto Dios. Algunos de nuestros días están llenos de alegría y otros simplemente de lo contrario. Algunas estaciones se sienten pacíficas, y algunas están llenas de desorden y confusión. Experimentamos altas y bajas, esperanza y angustia, y todo sucede mientras ministramos a otros que están experimentando lo mismo.

Pero Dios, en su infinita sabiduría, sabiendo que pasaríamos por momentos difíciles, preparó una manera de ayudarnos a atravesar esos momentos, dándonos palabras de fuerza como las que se encuentran en los versículos de hoy.

Verás, Dios siempre sabe qué es lo que está por llegarnos. El ve mas allá de lo que nosotras vemos y, a su vez, quiere que cada una de nosotras nos encontremos solidas y listas para permanecer fuertes a pesar de lo que esté sucediendo a nuestro alrededor.

Desearía haber comprendido la importancia de ésta verdad en mis primero años de ministerio. Si hubiera vivido esta verdad, muchos de los días que pasé pensando en “lo que salió mal” en medio de los momentos difíciles, habrían sido reemplazados por “soy fuerte” mientras seguía avanzando a pesar de la dificultad.

Pablo escribe, “Mantenganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad…” ¿Por qué Dios no dice que nos mantengamos? Porque Él sabe lo que estamos por vivir.

. “Mantenerse” significa que tendrás días malos, pero que no te preocupes

. “Mantenerse” significa estar en posición y mirar hacia adelante

. “Mantenerse” significa dejar de agacharse en la derrota y estar de pie con los hombros de vuelta en la confianza, sabiendo que el Dios dentro de ti, ¡es mayor que el enemigo que esta tratando de derrotarte!

. “Mantenerse” significa no tener miedo de los momentos difíciles y recordar que Dios esta delante de ti, detrás de ti, a tu lado, y dentro de ti. Mayor es ÉL que el que está en el mundo.

Y mientras nos mantenemos fuertes, Dios nos dice que nos pongamos el cinturón de la verdad, o la palabra de Dios. Una parte importante de la vestimenta de un soldado romano era el cinturón que se ponía antes de cualquier otra pieza de la armadura. Era la primera pieza del equipo usada y era necesaria para asegurar las otras piezas de la armadura. Después de que se colocaba correctamente el cinturón, mostraba que el soldado estaba listo para la batalla.

El cinturón de la verdad, o la palabra de Dios, nos prepara a ti y a mí para la batalla. ¡Debe ser la primera cosa que “nos ponemos” o “vestimos” para asegurar cada área de nuestras vidas! Aprender y conocer la palabra de Dios, nos ayuda a identificarnos y a protegernos de los planes del enemigo. Asegurar el cinturón de la verdad alrededor de nosotras, nos permite estar listas, preparadas y ser sabias a las posibilidades de tiempos difíciles.

Porque Jesús sabía que la gente vendría contra él y los tiempos difíciles sucederían, él permanecía seguro y confiado en la verdad de Dios. Ninguna persona o ninguna experiencia difícil lo persuadiría o alteraría el camino hacia donde iba. Había sido asignado a cumplir una tarea que Dios le había enviado a la tierra para que hiciera, y nada, quiero decir nada, tenía el poder de apartarlo de ÉL.

Podremos enfrentarnos a un enemigo que tiene la intención de destruirnos, pero ¡servimos a un Dios que nos ha dado el poder de vencerlo!

Así que viste tu cinturón y no dejes que nada te detenga. No permitas que nadie te engañe de lo que Dios te ha llamado a hacer. En tus momentos de frustración, dolor, duda y miedo, recuerda que Dios no te ha dejado ni indefensa ni vulnerable. Tu ya estas equipada para manejar cualquier cosa que se te venga.

Y recuerda esto, aunque es posible que no podamos planificar los momentos difíciles en nuestro futuro, podemos prepararnos para ellos a través de la solida verdad, que es la palabra de Dios.

¿En qué áreas necesitas apretar tu cinturón para que puedas mantenerte?

La espada para la batalla en contra del Fracaso

Todas hemos fracasado en algo, pero eso no nos convierte a nosotras en un fracaso. Fracasan las cosas, no las personas. Experimentar el fracaso, nos hace madurar y aprender de ello. El fracaso es parte de nuestra travesía al éxito. No podremos ser exitosas, si en nuestro camino, no lidiamos un poco con el fracaso.

 

Entonces cómo podemos separar nuestras acciones fallidas, de nosotras mismas? Tenemos que ver al fracaso, como un aprendizaje. Aprendemos cosas como, qué no hacer, o con quién no estar en un futuro. Y nuestros fracasos, también servirán de advertencia para quienes vienen detrás de nosotras. La gente podrá aprender de nosotras, y entonces no habrá sido en vano.

 

Aquí hay algunos versículos para ayudarte a lidiar con el sentimiento de fracaso, al cual, todas nos enfrentamos.

 

Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse.

En cambio, basta una sola calamidad para derribar al perverso. Proverbios 24:16

 

Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación.

Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4:8-9

 

El Señor dirige los pasos de los justos; se deleita en cada detalle de su vida. Aunque tropiecen, nunca caerán, porque el Señor los sostiene de la mano. Salmos 37:23-24

 

El Señor ayuda a los caídos y levanta a los que están agobiados por sus cargas. Salmos 145:14

 

 No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14

 

Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer. Pues estoy a punto de hacer algo nuevo.  ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía. Isaias 43:18-19

 

Queridos amigos, no se sorprendan de las pruebas de fuego por las que están atravesando, como si algo extraño les sucediera. En cambio, alégrense mucho, porque estas pruebas los hacen ser partícipes con Cristo de su sufrimiento, para que tengan la inmensa alegría de ver su gloria cuando sea revelada a todo el mundo. 1 Pedro 4:12-13

La espada para la batalla en contra de la depresión

 

Depresión esa sensación al sentir que te estás hundiendo y pareciera que no puedes desprenderte de el. Te sientes derrotada antes de cerrar los ojos por la noche y ese sentimiento te acompaña todas las mañanas desde el momento en el que la derrota se enfoca en la circunstancia a tu alrededor.

No importa cuántos buenos amigos te digan cada vez “ Sal de ahí” u “ Ora para que se vaya la depresión”, simplemente te sigue acechando. Sabes que el gozo de Dios regresa por la mañana después de una noche de llanto, pero te despiertas, y sigues sintiendo el llanto en tus ojos. Este temible, abrumador, y sofocante sentimiento, no desaparecerá por mucho que leas la Biblia, ni por cuantas canciones de adoración cantes, o por cuantos predicadores escuches, ni por el numero de libros que leas. Simplemente te sientes atorada, y siendo sinceras, te sientes desesperanzada.

 

Muchas de nosotras, hemos estado en tus zapatos. Muchas no quieren reconocer esos zapatos en lo absoluto. Sin embargo, hay una batalla llevándose a cabo. La batalla esta en nuestra mente, y debemos usar la Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu, y adentrarnos a la batalla.

 

Aquí hay algunos versículos que puedes usar cuando te encuentres en el pozo de la desesperación y no sepas cómo salir de allí. Deja que el poder de Dios calme tu cansada alma y te ayude a encontrar la libertad.

 

Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.. Filipenses 4:8

 

El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades. Salmos 34:17

 

Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que ha oído y les contará lo que sucederá en el futuro. Juan 16:13

 

Pero tú, oh Señor, eres un escudo que me rodea; eres mi gloria, el que sostiene mi cabeza en alto. Salmos 3:3

 

Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios,[ ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:38

 

¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón?

¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios! Salmos 42:11

 

Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor. Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó. Me dio un canto nuevo para entonar, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados; pondrán su confianza en el Señor. Salmos 40:1-3

La espada para la batalla en contra de la inseguridad

 

Inseguridad

No te sientes lo suficientemente capaz, lo suficientemente inteligente, guapa o popular. Piensas que tu voz suena graciosa. Sientes que no sabes lo suficiente de la Biblia. Definitivamente piensas que no tienes lo necesario para hacer la diferencia. Estás completamente insegura y preocupada por tu contribución a cualquier cosa. Piensas dos veces cada movimiento y dudas de tu visión y sabiduría. De hecho, te preguntas si por lo menos, tienes alguna de ellas.

 

Todas hemos estado ahí. Cuando te encuentras en este lugar, en éste abismo de incertidumbre, estás más susceptible al ataque y entonces la batalla comienza. Permitimos que la intensidad de nuestra inseguridad, supere cualquier confianza que podamos tener. Después de todo, la inseguridad es escandalosa y la confianza humilde.

 

Aquí hay algunos versículos para ayudarte a pelear durante esos días de inseguridad. Oramos para que puedas mirarte de la manera en la que Dios te mira, porque fuiste creada a Su imagen.

 

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7

 

creaste mis entrañas: me formaste en el vientre de mi madre.

¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Salmos 139:13-14

 

 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! 2 Corintios 5:17

 

Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón como garantía de sus promesas. 2 Corintios 1:21-22

 

Sabemos que el que ha nacido de Dios no está en pecado: Jesucristo, que nació de Dios, lo protege, y el maligno no llega a tocarlo. 1 Juan 5:18

 

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6

La espada para la batalla en contra del Miedo

 

Miedo.

 

Nos toma. Nos supera. Nos mata. Nos atormenta. Nos golpea.

 

No tiene favoritos. Solo quiere paralizar todo lo que se encuentre a su paso. Nos hace sentir como si no confiáramos en nuestro Dios. El miedo y la fé, son muy similares – simplemente se dirigen en la dirección equivocada. El miedo dice, “Sé que hay cosas malas por delante, y me pregunto si Dios está conmigo.” La Fé dice, “No sé qué viene por delante, pero yo sé que Dios está conmigo.”

 

Mark Twain dijo, “Haz lo que más temes y la muerte del miedo es segura.” Debemos pelear en contra del miedo, si es que queremos encontrar la victoria en nuestras vidas. Debemos enfrentar nuestros problemas, preocupaciones y desalientos y superarlos. Y cuando hagamos esto, el miedo disminuirá en nuestras vidas. Perderá su dominio sobre nosotros. Morirá, no nosotros.

 

Aquí hay algunos versículos que te ayudarán a pelear durante esos momentos de miedo, que probablemente, vienen a tí a lo largo del día. Entre más luches, menos tendrás que hacerlo. Es hora de luchar con la espada y empezar a tomar terreno hoy. (Algunos versos han sido personalizados.)

 

Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. Salmos 34:4

 

Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. Salmos 23:4

 

El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme? Salmos 27:1

 

Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Salmos 56:3

 

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. Isaias 41:10

 

 Seré fuerte y valiente. No temeré ni me asustaré ante esas naciones, pues el Señor mi Dios siempre me acompañará; nunca me dejará ni me abandonará». Deuteronomio 31:6

 

 Pues Dios no me ha dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7

 

Cuando cruce las aguas, Dios estará conmigo; cuando cruce los ríos, no me cubrirán sus aguas, cuando camine por el fuego, no me quemará ni me abrasarán las llamas.

Isaias 43:2

Un líder es probado

lead-strong-devotional-main-image-2 por Linda Siedler

Lectura del devocional PARTE 2 #9

(Santiago 1 ) sigue el plan en Youversion dale click al LINK

 

Cuando estaba en la Universidad, las palabras que menos me gustaba escuchar de mi profesor eran, “La próxima semana tendrán examen!” Aunque cada semestre,me gustara o no, tenía que presentar varios exámenes. Cada vez que escuchaba esas palabras, me paralizaba. Sabía que me habían dado toda la información; pero ahora era mi turno de comprobar que había aprendido.

 

En nuestro liderazgo ante Dios, también pasamos por momentos de evaluación.

 

¿Por que? ¿Nos debería dar miedo? No, nos sirven para fortalecernos. Verás, Dios ya sabe lo que viene, las decisiones difíciles que tendremos que tomar, los obstáculos a los cuales nos enfrentaremos, los desafíos que tendremos en nuestro matrimonio y con nuestros hijos…y El necesita que estemos preparadas, alertas y listas.

 

La prueba es sólo un indicador de qué es lo que sabemos y cómo lo aplicamos. Y cada vez que pasamos por una prueba, avanzamos al siguiente nivel para aprender mas cosas y que mas adelante podamos tomar otro examen y avanzar al siguiente nivel y así sucesivamente. Así que, la prueba solo nos muestra lo que hemos aprendido para poder continuar caminando hacia adelante.

 

Sin embargo, el concepto de ser probada por Dios puede sonar un poco aterrador. Tal vez porque tenemos miedo de no saberlo todo, quizás a veces nos preocupamos demasiado por pasar el examen, tal vez no queremos decepcionar a Dios, o quizá nos da miedo la incomodidad que un examen trae consigo.

 

A.W. Toser dijo, “Dios nunca usa a alguien en gran manera, hasta no haberlo probado profundamente”.

 

2-linda-seidlerespDios no quiere que estemos llenas de miedo, El quiere que estemos llenas de paz. Santiago 1:12 nos dice que, “Dios bendice a los que pacientemente soportan la prueba…” Así que no tengamos miedo de que Dios nos pruebe, mejor disfrutemos el propósito de Dios para nosotras.

 

Si siempre pudiéramos escuchar audiblemente la voz de Dios, creo que los exámenes de Dios serian en forma de preguntas como éstas, “¿Dejarías pasar esa ofensa y perdonarla?” o “¿Diste un paso de fe cuando te lo pedí?” o “¿Seguirás dirigiendo con amor y compasión?” o “¿Vas a confiar en mí la próxima vez?”

 

Las pruebas de Dios siempre serán para ver si estamos listas, no para ver si somos dignas. Descansa en eso el día de hoy.

Un líder es hecho nuevo

lead-strong-devotional-main-image-2  por Cindy Beall

Lectura del devocional PARTE 2 #8

– Jacob (Gen. 25:19-34; Gen. 27:1-40; Gen. 35:1-10J) ) sigue el plan en Youversion dale click al LINK

 

Jacob era algo bueno. Él robó la primogenitura y la bendición de su hermano mayor. Sí, su madre, Rebeca, participó en la intriga, pero Jacob sabía lo que estaba haciendo. Poco después, Jacob huyó a fin de que su hermano no lo matara. Más adelante en la historia de Jacob y Esaú, hubo reconciliación. Jacob podría haber dejado que su pasado lo definiera, pero no lo hizo. Estoy seguro de que tuvo años de remordimiento por lo que le hizo a su hermano gemelo.

 

Puedo identificarme en algo con Jacob. No he robado nada de mis hermanos o nada igual. Cuando estuve en la universidad, tuve dificultad para quitarme las etiquetas que se me habían dado, en mis años escolares. Yo era sólo una persona promedio. Nada especial. Extremadamente alta. Sólo una chica ordinaria. Así, al saber que Dios quería usarme para su reino y hacer conocer su nombre, me sorprendió. Las personas especiales son utilizadas por Dios, no yo. Grandes hombres de influencia impactan el Reino de Dios, no yo.

 

Quizás tú, como Jacob, has tomado decisiones en tu pasado que todavía vienes arrastrando contigo hasta hoy. A pesar de ser líder, todavía puedes permitir que tus antiguas malas decisiones, te definan. Deja que Jesús te defina. Él utiliza líderes que están rotos y arrepentidos en grandes maneras. ¿Por qué? Porque conocen el valle de sombra de muerte y son capaces de ayudar a los demás a caminar a través de él.

 

No eres tu pasado. No eres tus errores. No eres las etiquetas que la gente te ha puesto. En su lugar, tu eres una hija de Dios que ha sido comprada con la sangre de Jesús. Su sacrificio fue valioso por lo que te hace valioso. Tenemos que absorber y vivir según la verdad en 2 Corintios 5:17 que nos dice que, en Cristo las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas.

 

No importa lo que has caminado a través de tu vida, Dios te hará nueva. Al igual que a Jacob le dio un nuevo nombre, Él te dará uno, también.

Un líder es comprometido

 lead-strong-devotional-main-image-2por Janet Findley

Lectura del devocional PARTE 2 #7

Historia de Ruth  (Ruth 1-2sigue el plan en Youversion dale click al LINK

 

 

Seamos honestos. Hay momentos difíciles en nuestras vidas como líderes que nos cuesta mucho el compromiso. Alguien dice algo negativo hacia nosotros o acerca de nosotros. Nuestro mejor plan se viene abajo. Nos enfrentamos a una fecha límite y estamos estresados porque sentimos como que nunca lo lograremos. Nos sentimos culpables porque nuestro papel de liderazgo nos toma demasiado tiempo lejos de nuestras familias. Queremos meternos en un agujero y renunciar. Todos hemos estado allí.

 

Podemos aprender mucho sobre el compromiso de Rut. Rut realmente tenía muy pocas razones para seguir comprometida con su suegra, Noemí, después de que su marido, el hijo de Noemí, muriera. Ella podría haber dicho simplemente, “Siento mucho nuestra pérdida, Noemí, pero es hora de que me vaya a mi casa. Te deseo suerte. “Pero ella no lo hizo. Incluso cuando Noemí prácticamente le exigió que la dejara, ella se quedó. Incluso cuando otra nuera de Noemí eligió irse. Ruth estaba comprometida con Noemí y para lo que el futuro les trajera – bueno o malo.

 

Así que, ¿cómo mantenemos nuestro compromiso como líderes aun cuando es difícil? Aquí hay dos cosas que te pueden ayudar:

 

1.Mirar hacia adelante, no alrededor. Fija tus ojos en Jesús y al llamado en tu vida. No dejes que las palabras o acciones de otros te hagan dejar el papel en el que estás. Permite que Dios te muestre cuando tu temporada se ha terminado, no una persona.

2.Adueñate de tus sentimientos, no dejes que te dominen. Una de las cosas que nos lleva a no mantenernos comprometidos son nuestros sentimientos. Los sentimientos son una cosa maravillosa, pero a menudo hacen que cometamos errores. Has escuchado a una persona casada decir de su esposo/a, “ya no estoy enamorado de ti” justo antes de que se marche. El hecho de que sentimos algo, no significa que sea de parte de Dios.

 

Cuando los tiempos difíciles nos golpean, estemos comprometidas como Ruth. Aun cuando es difícil e incómodo. Incluso cuando duela y nos hace enfadar. En un mundo donde el compromiso parece ser arrojado por la ventana ante cualquier ocasión, seamos esos líderes que son fieles a nuestro Dios. Simplemente porque es un camino difícil no significa que no sea también bueno.

¿Estás dispuesto a comprometerte?

Un líder toma riesgos

lead-strong-devotional-main-image-2 por Evelyn Kay

Lectura del devocional PARTE 2 #6

la historia de Ester  (ester 1-4) sigue el plan en Youversion dale click al LINK

 

 

“Nop. No puedo hacer eso “.

“No estoy calificada.”

“Mi marido es el pastor, no yo.”

“Pensé que iba a ser abogado, pero ahora estamos sirviendo en el ministerio de tiempo completo.”

 

Estas fueron mis respuestas típicas en los primeros años de ministerio. No estaba muy segura de que yo fuera material de liderazgo, sin embargo, allí estaba yo a la edad de 21 años, entrando en nuevos desafíos como recién casada, la esposa del pastor, y por defecto, un líder. Yo era reacia a servir y mucho más cómoda con sólo ser la mayor animadora de mi marido.

 

Me puedo imaginar que la reina Ester fuera reacia a asumir la responsabilidad de salvar a toda la comunidad judía, sin embargo, ella tomó la decisión de arriesgar su vida por su pueblo. Nuestra pérdida no puede ser tan grave como la pérdida de nuestras vidas, pero tal vez corremos el riesgo de ser heridas o rechazadas por los que hemos sido llamadas a servir. La realidad es que los líderes toman riesgos, y esto lleva a que siempre habrá una posibilidad de que podamos perder algo.

 

Hay dos clases de tomar riesgos que yo he aprendido de Ester:

 

En primer lugar, tenía que reconocer que el papel de liderazgo en el que se me ha puesto es exactamente donde Dios quiere que yo esté. Mardoqueo le dijo a Esther que, incluso si ella no hacía algo para ayudar a su gente, la liberación vendría por los judíos. Tal vez ella estaba donde estaba para “un momento como este.” Ten fe en que si Dios te lleva a tomar un riesgo, Él te va a equipar para ello. No quiero volver a tener tanto miedo de tomar un riesgo que deje pasar una oportunidad para ser usada por Dios.

 

En segundo lugar, tenía que identificar a mi “Esquina del Amén”. Mi Esquina del Amén es mi grupo especial de personas que de buena gana me apoyan cubriéndome en oración y ofreciéndome palabras de aliento. Después de que Esther decidió arriesgarse a presentarse ante el rey y sin previo aviso, hizo la petición de que todos los judíos y sus criadas se unieran a ella en un ayuno de tres días. Sabiendo que ella estaba cubierta en la oración y el apoyo de su pueblo, le dieron a la reina Ester el valor que necesitaba para presentarse ante el rey.

 

Dios está buscando de nosotros que estemos dispuestos a tomar riesgos para él. Como líderes, debemos estar dispuestos a ir y confiar en que Dios se encargará del resto.

 

 

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